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Europa [ 07 Febrero 2012 ] [Tribunal Europeo de Derechos Humanos]  Von Hannover v. Alemania (núm. 2)    caché ES 

Dos series de fotografías, publicadas en 1993 y 1997 respectivamente en tres revistas alemanas y que mostraban a la demandante (Princesa Carolina Von Hannover)en compañía del actor Vincent Lindon o de su marido, fueron objeto de tres procedimientos ante los tribunales alemanes y, en particular, de las sentencias de principio del Tribunal Federal de Justicia de 19 de diciembre de 1995 y del Tribunal Constitucional Federal de 15 de diciembre de 1999, por las que se desestimaban las demandas de la interesada.

El Tribunal constata que de conformidad con su jurisprudencia, los tribunales internos procedieron a la ponderación circunstanciada del derecho de las editoriales a la libertad de expresión con el derecho de los demandantes al respeto de su vida privada.

En estas condiciones y ateniendo al margen de apreciación de que disponen los tribunales internos en la materia cuando sopesan los intereses divergentes, el Tribunal concluye que estos últimos no incumplieron sus obligaciones positivas en virtud del artículo 8 del Convenio. En consecuencia, no ha habido violación de esta disposición.



GRAN SALA 

 

ASUNTO VON HANNOVER c. ALEMANIA (no 2) 

(Demandas nos 40660/08 et 60641/08) 

 

SENTENCIA 

ESTRASBURGO 7 febrero 2012 

Esta sentencia es definitiva. Puede sufrir retoques de forma. 

En el asunto Von Hannover contra Alemania (núm. 2), 

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, constituido en una Gran Sala 

compuesta por los siguientes Jueces: Nicolas Bratza, Presidente, Jean-Paul 

Costa, Françoise Tulkens, Josep Casadevall, Lech Garlicki, Peer Lorenzen, 

Karel Jungwiert, Renate Jaeger, David Thór Björgvinsson, Ján Šikuta, Mark 

Villiger, Luis López Guerra, Mirjana Lazarova Trajkovska, Nona Tsotsoria, 

Zdravka Kalaydjieva, Mihai Poalelungi, Kristina Pardalos, así como por 

Michael O’Boyle, Secretario adjunto, 

 

Tras haber deliberado en privado en fechas 13 de octubre de 2010 y 7 de 

diciembre de 2011, 

 

Dicta la siguiente 

 

SENTENCIA 

 

PROCEDIMIENTO 

1. El asunto tiene su origen en dos demandas (núms. 40660/2008 y 

60641/2008) dirigidas contra la República Federal de Alemania, que una 

ciudadana monegasca, la Princesa Carolina Von Hannover y un ciudadano 

alemán, el Príncipe Ernst August Von Hannover («los demandantes»), 

presentaron ante el Tribunal, en virtud del artículo 34 del Convenio para la 

Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales 

(«el Convenio»), el 22 de agosto y 15 de diciembre de 2008 

respectivamente. 

 

2. Los demandantes ven en la negativa de los tribunales alemanes a prohibir 

cualquier otra publicación de fotografías suyas una vulneración del derecho 

al respeto de su vida privada, garantizado por el artículo 8 del Convenio. 

 

3. Las demandas fueron asignadas inicialmente a la Sección Quinta del 

Tribunal (artículo 52.1 del Reglamento del Tribunal –«el Reglamento»-). El 

13 de noviembre de 2008, una Sala de dicha Sección decidió comunicar al 

Gobierno alemán («el Gobierno») la demanda núm. 40660/2008. De 

conformidad con el artículo 29.3 del Convenio, en su versión vigente a la 

sazón, acordó examinar conjuntamente la admisibilidad y el fondo del 

asunto. El 8 de enero de 2009, el Presidente de la Sección Quinta decidió 

dar traslado al Gobierno de la demanda núm. 60641/2008. Igualmente, de 

conformidad con el artículo 29.3 del Convenio, en su versión vigente a la 

sazón, acordó examinar conjuntamente la admisibilidad y el fondo del 

asunto. El 24 de noviembre de 2009, una Sala de la Sección Quinta decidió 

acumular las dos demandas. 

 

El 30 de marzo de 2010, la Sala, compuesta por los Jueces Peer Lorenzen, 

Presidente, Renate Jaeger, Karel Jungwiert, Rait Maruste, Mark Villiger, 

Mirjana Lazarova Trajkovska et Zdravka Kalaydjieva, así como por Claudia 

Westerdiek, Secretaria de Sección, tras haber acordado acumular las 

presentes demandas a la demanda Axel Springer AG contra Alemania (núm. 

 

 

39954/2008), igualmente comunicada al Gobierno el 13 de noviembre de 

2008 y relativa a la prohibición hecha a la sociedad demandante de publicar 

dos reportajes sobre la detención y condena penal de un actor de televisión, 

se declaró incompetente a favor de la Gran Sala, a lo que, una vez 

consultadas, no se opuso ninguna de las partes (artículos 30 del Convenio y 

72 del Reglamento). 

 

4. Se dispuso la composición de la Gran Sala de acuerdo con los artículos 

27, apartados 2 y 3, del Convenio (convertido en artículo 26, apartados 4 y 

5) y 24 del Reglamento del Tribunal. El 3 de noviembre de 2011 finalizó el 

mandato de Presidente del Tribunal de Jean-Paul Costa. Fue sucedido por 

Nicolas Bratza, quien asumió la presidencia de la Gran Sala en las presentes 

demandas (artículo 9.2 del Reglamento). Jean-Paul Costa continuó 

conociendo de los asuntos tras expirar su mandato, en virtud de los artículos 

23.3 del Convenio y 24.4 del Reglamento. En las últimas deliberaciones, 

Lech Garlicki y Nona Tsotsoria, Jueces suplentes, sustituyeron a Rait 

Maruste y Christos Rozakis, impedidos (artículo 24.3 del Reglamento). 

 

5. El Presidente de la Gran Sala decidió mantener ante la Gran Sala la 

aplicación del artículo 29.3 del Convenio a fin de pronunciarse sobre la 

admisibilidad y el fondo de las demandas. Asimismo, acordó que se 

procedería a la tramitación simultánea de las presentes demandas y de la 

demanda Axel Springer AG contra Alemania (artículo 42.2 del 

Reglamento). 

 

6. Tanto los demandantes como el Gobierno presentaron sus escritos de 

alegaciones sobre la admisibilidad y el fondo del asunto. Cada una de las 

partes presentó escritos escritos de contestacion a las alegaciones de la otra 

parte. 

 

7. También se recibieron alegaciones de la Asociación de editores de 

revistas alemanes (Verband Deutscher Zeitungsverleger), de la editorial que 

publicó una de las imágenes en litigio, la sociedad Ehrlich & Sohn GmbH & 

Co. KG, de la Media Lawyers Association, de la Media Legal Defence 

Initiative, del International Press. Institute y de la World Association of 

Newspapers and News Publishers, a los que el Presidente había autorizado a 

participar por escrito en el procedimiento (artículos 36.2 del Convenio y 

44.2 del Reglamento). Las partes pudieron responder a estos escritos 

(artículo 44.5 del Reglamento). 

 

8. Tras ser informado, el 17 de noviembre de 2008, de su derecho a 

presentar observaciones, el Gobierno monegasco indicó al Tribunal su 

intención de no participar en la vista. Informado nuevamente de este 

derecho, el 31 de marzo de 2010, a raíz de la decisión de la Sala de declinar 

su competencia a favor de la Gran Sala, el Gobierno monegasco no 

manifestó su intención de participar en la vista. 

 

9. Los debates se desarrollaron en público, el 13 de octubre de 2010, en el 

Palacio de los Derechos Humanos de Estrasburgo (artículo 59.3 del 

Reglamento). 

 

 

Comparecieron: 

 

 

 

–por el Gobierno: señora A. Wittling-Vogel, del Ministerio Federal de 

Justicia, agente, señor C. Walter, profesor de Derecho Público, abogado, 

señora A. von Ungern-Sternberg, asistente, señores R. Sommerlatte, de la 

Oficina Federal para la Cultura y A. Maatsch, Juez en el Tribunal Regional 

de Hamburgo, asesores; 

 

 

 

–por los demandantes: los señores M. Prinz, M. Lehr y la señora S. 

Lingens, abogados. 

 

 

 

El Tribunal escuchó las declaraciones de los señores Walter y Prinz. 

 

 

 

HECHOS 

 

 

 

I. CIRCUNSTANCIAS DEL CASO 

 

 

 

10. Los demandantes, la hija mayor del difunto Príncipe Rainiero III de 

Mónaco y su marido, nacieron en 1957 y 1954 respectivamente y residen en 

Mónaco. 

 

 

 

A. Génesis de los asuntos 

 

 

 

11. Desde comienzos de los años 90, la demandante trata, a menudo por vía 

judicial, de que se prohíba la publicación en la prensa de fotografías sobre 

su vida privada. 

 

12. Dos series de fotografías, publicadas en 1993 y 1997 respectivamente en 

tres revistas alemanas y que mostraban a la demandante en compañía del 

actor Vincent Lindon o de su marido, fueron objeto de tres procedimientos 

ante los tribunales alemanes y, en particular, de las sentencias de principio 

del Tribunal Federal de Justicia de 19 de diciembre de 1995 y del Tribunal 

Constitucional Federal de 15 de diciembre de 1999, por las que se 

desestimaban las demandas de la interesada. 

 

 

 

13. Tales procesos fueron objeto de la Sentencia de 24 de junio de 2004 Von 

Hannover contra Alemania (núm. 59320/00, CEDH 2004-VI), en la que el 

Tribunal dictaminó que las resoluciones judiciales habían vulnerado el 

derecho de la demandante al respeto de su vida privada, derecho garantizado 

por el artículo 8 del Convenio. 

 

14. En lo atinente al razonamiento de los tribunales internos, el Tribunal 

expuso, en particular, lo siguiente: 

 

 

 

«72. Ahora bien, el Tribunal encuentra dificultades en seguir la interpretación por 

los tribunales internos del artículo 23.1 de la Ley de Derechos de Autor en el 

ámbito artístico, que consiste en describir a una persona como personalidad 

 

 

“absoluta” de la historia contemporánea. Aunque esta definición otorga a la 

persona una protección muy limitada de su vida privada y del derecho al control 

de su imagen, podria ser apropiada para políticos que ejercen funciones oficiales. 

Sin embargo, no sirve para una persona “privada” como la demandante,en quien,el 

interés de la mayoría de la sociedad y de la prensa se basa únicamente en su 

pertenencia a una familia reinante, cuando ella misma no ejerce funciones 

oficiales. 

 

 

 

En cualquier caso, en estas condiciones, parece imponerse en opinión del Tribunal 

una interpretación restrictiva de dicha Ley al objeto de que el Estado cumpla con 

su obligación positiva de proteger la vida privada y el derecho a la imagen en 

virtud del Convenio. 

 

 

 

73. Por último, la distinción entre personalidades “absolutas” y personas 

“relativamente pública” de la historia contemporánea debe ser clara y evidente, al 

objeto de que, en un Estado de Derecho, el individuo disponga de indicaciones 

precisas en cuanto al comportamiento a adoptar; sobre todo, es necesario que sepa 

exactamente cuándo y dónde se encuentra en una esfera protegida o, por el 

contrario, en una esfera en la que debe esperarse una injerencia por parte de otro y 

sobre todo de la prensa sensacionalista. 

 

 

 

74. El Tribunal considera, por tanto, que los criterios admitidos en este caso por 

los tribunales internos no eran suficientes para asegurar una protección efectiva de 

la vida privada de la demandante: en efecto, como personalidad “absoluta” de la 

historia contemporánea, ésta no puede invocar –en nombre de la libertad de prensa 

y del interés del público– una protección de su vida privada a menos que se 

encuentre en un lugar aislado, fuera de la vista de la gente y además, puede 

probarlo, (lo que puede resultar difícil). Si faltan estos elementos, deberá aceptar 

ser fotografiada en casi todo momento, de forma sistemática y que, 

posteriormente, dichas fotos sean ampliamente difundidas, aun cuando, como 

sucedió en este caso, las fotos y los artículos que las acompañaban hicieran 

referencia a detalles de su vida privada. 

 

 

 

75. En opinión del Tribunal, el criterio del aislamiento espacial, que puede parecer 

claro en teoría, en la práctica es demasiado vago y difícil de determinar por 

anticipado por la persona en cuestión: en este caso, el solo hecho de calificar a la 

demandante de personalidad “absoluta” de la historia contemporánea no basta para 

justificar tal intromisión en su vida privada.» 

 

 

 

B. Las fotografías en litigio 

 

 

 

15. Posteriormente, invocando la sentencia dictada por el Tribunal en el 

asunto de la demandante, los interesados presentaron distintas demandas 

ante los tribunales civiles al objeto de que se impidiera cualquier otra 

publicación de las fotografías en revistas alemanas. 

 

 

 

1. Las fotos publicadas en la revista Frau im Spiegel 

 

 

 

16. Las tres primeras instantáneas fueron publicadas por la editorial Ehrlich 

& Sohn GmbH & Co. KG en la revista Frau im Spiegel. 

 

 

 

 

a) La primera fotografía 

 

 

 

 

17. La primera fotografía, publicada en el número 9/02 de 20 de febrero de 

2002, muestra a los demandantes paseando durante sus vacaciones de esquí 

en Saint-Moritz. Va acompañada de un artículo titulado: «El príncipe 

Rainiero – No está solo en casa» («Fürst Rainier – Nicht allein zu Haus»). 

El artículo dice lo siguiente: 

 

 

 

«Las primeras flores de magnolia se abren en el parque del palacio de Mónaco – 

pero el príncipe Rainiero (78 años) no parece percatarse de la primavera que 

renace. Pasea con su hija Estefanía (37 años). Ella lo sostiene. Camina arrastrando 

los pies. Tiene frío pese a que hace sol. El viejo señor está cansado. Los 

monegascos vieron a su príncipe por última vez hace tres semanas. Fue en el 

Festival del Circo: se mostraba alegre y contento junto a su hija que reía. Pero 

desde entonces, no ha abandonado el palacio. Ni siquiera para la fiesta de Santa 

Devota, patrona nacional. El país está preocupado. Los hijos del Príncipe Rainiero 

también. El príncipe Alberto (participa actualmente en los Juegos Olímpicos de 

Salt Lake City), la princesa Carolina (de vacaciones en Saint-Moritz con el 

príncipe Ernst August Von Hannover) y la princesa Estefanía se turnan para cuidar 

de su padre. No debe permanecer solo en casa cuando no se encuentra bien. No sin 

el amor de sus hijos.» 

 

 

 

En la misma página aparecen publicadas una fotografía del Príncipe 

Rainiero con su hija, la princesa Estefanía, y una imagen del príncipe 

Alberto de Mónaco en los Juegos Olímpicos de Salt Lake City. 

 

 

 

b) La segunda fotografía 

 

 

 

 

18. La segunda fotografía, publicada en el número 9/03 de 20 de febrero de 

2003, muestra a los demandantes en Saint-Moritz dando un paseo. La 

leyenda correspondiente dice: «Ernst August Von Hannover y su esposa, la 

princesa Carolina de Mónaco, disfrutan del sol y la nieve en Saint-Moritz». 

En la misma página figuran una foto pequeña del príncipe Alberto y dos 

instantáneas que muestran a los miembros de una familia real europea. El 

artículo que acompaña a las fotos, titulado «Alegría real en la nieve», da 

cuenta de la alegría de las personas fotografiadas de volver a encontrarse en 

Saint-Moritz. 

 

 

 

c) La tercera fotografía 

 

 

 

 

19. En la tercera fotografía, publicada en el número 12/04 de 11 de marzo 

de 2004, los demandantes están en un telesilla en Zürs am Arlberg durante 

sus vacaciones de esquí. En la misma página aparece una pequeña fotografía 

del Príncipe Rainiero con la demandante y el príncipe Alberto tomada 

durante la Fiesta Nacional del 19 de noviembre y titulada «Fue la última vez 

que apareció en escena la princesa». Otra fotografía ocupa la mitad de la 

 

 

página y muestra a la demandante en el Baile de la Rosa. 

 

Las tres fotografías ilustran el artículo titulado «La princesa Carolina. Todo 

Mónaco la espera», cuyos pasajes pertinentes al caso de autos dicen lo 

siguiente: 

 

 

 

«Las entradas para el Baile de la Rosa, que tendrá lugar el 20 de marzo en 

Mónaco, están vendidas desde hace semanas. Y los invitados vendrán sólo por 

ella: la princesa Carolina Von Hannover (47 años). Desde la Fiesta Nacional, no 

ha participado en ninguna cita oficial (...) También estuvo ausente durante el 

Festival del Circo y la fiesta de Santa Devota, patrona de Mónaco. Cada año, la 

hija mayor del príncipe Rainiero (80 años) abre tradicionalmente el baile. Sucedió 

en este papel a su madre, quien perdió la vida en un accidente, y este baile es el 

preferido de Carolina (...) El príncipe, gravemente enfermo, acaba de salir del 

hospital tras una operación de corazón y no podrá asistir al baile. Todavía está 

demasiado débil. El discurso de bienvenida que pronunciará en honor a los 

invitados será retransmitido por las cámaras de televisión y proyectado en una 

gran pantalla. La princesa Carolina y su marido Ernst August Von Hannover 

abrirán el Baile de la Rosa con un vals. 

 

 

 

Ambos celebraron en enero su quinto aniversario de boda. Y había algo más que 

celebrar en la casa Von Hannover: el príncipe cumplió 50 años el 26 de febrero. 

Celebró su cumpleaños en compañía de Carolina y algunos amigos en la mundana 

estación de Saint-Moritz, toda nevada. A decir verdad, la pareja pasaba sus 

vacaciones en Zürs am Arlberg pero, para la fiesta de cumpleaños, bajaron algunos 

días al Palace Hotel de Saint-Moritz.» 

 

 

 

2. La fotografía publicada en la revista Frau Aktuell 

 

 

 

20. La editorial WZV Westdeutsche Zeitschriftenverlag GmbH & Co. KG 

publicó en el número 9/02 de 20 de febrero de 2002 de la revista Frau 

Aktuell la misma fotografía (o una casi idéntica) que la publicada en esa 

misma fecha en la revista Frau im Spiegel número 9/02 (apartado 17 supra). 

El artículo que acompañaba a esta foto en Frau Aktuell se titulaba: «Esto, es 

amor verdadero. La princesa Estefanía. Sólo ella se ocupa del príncipe 

enfermo». Las partes pertinentes al caso de autos dicen lo siguiente: 

 

 

 

«Su vida amorosa puede parecer desenfrenada. Sin embargo, una cosa es segura: 

cuando se trata de su padre, la princesa Estefanía sabe dónde está su corazón. 

Mientras que el resto de la familia viaja por el mundo, ella ha acudido junto al 

Príncipe Rainiero (78 años) cuya salud parece resentirse. Es la única en ocuparse 

del monarca enfermo. Ya que la hermana de Estefanía, Carolina (45 años), se ha 

tomado unos días de vacaciones con su marido Ernst August (48 años) y su hija 

Alexandra (2 años) en la mundana estación de esquí de Saint-Moritz, en Suiza. El 

príncipe Alberto asiste a los Juegos Olímpicos en Salt Lake City, donde participa 

en la prueba de bobsleigh a cuatro. “Por quinta y última vez” ha explicado. De vez 

en cuando desaparece por unos días. Se cuenta que el príncipe de Mónaco ha 

vuelto a ver a su reina de corazones, Alice Warlick (24 años), saltadora de pértiga 

americana de la que se dice será su futura esposa. El Príncipe [Rainiero], quien 

ahora detesta quedarse solo, se ha alegrado mucho de la visita de su benjamina. 

Estefanía ha dedicado mucho tiempo al príncipe. Ha dado con él largos paseos y 

 

 

han contado de todo lo que realmente les interesa. “Rainiero ha disfrutado con la 

presencia de su hija pequeña. Cuando ella está con él, se alegra verdaderamente. 

En tales momentos se olvida incluso de que está viejo y enfermo”, cuentan los 

monegascos. “Estefanía debería venir más a menudo”.» 

 

 

 

En la misma página también se reproducen la imagen de la princesa 

Estefanía en compañía de su padre publicada en esa misma fecha en la 

revista Frau im Spiegel núm. 9/02 (apartado 17 supra), un retrato de ésta y 

dos fotografías, una del príncipe Alberto solo y la otra del príncipe con 

Alice Warlick. 

 

 

 

C. Los procedimientos en litigio 

 

 

 

1. Las acciones ejercitadas por la demandante 

 

 

 

a) El primer procedimiento 

 

 

 

 

i. La Sentencia del Tribunal Regional de 29 de abril de 2005 

 

 

 

 

21. En una fecha sin precisar en 2004 la interesada presentó una demanda 

ante el Tribunal Regional de Hamburgo para que se prohibiera a la editorial 

Ehrlich & Sohn volver a publicar las tres fotografías. 

 

22. Por Sentencia de 29 de abril de 2005, el Tribunal Regional acogió la 

demanda por cuanto la interesada no había consentido en la divulgación de 

la fotografías, requisito previsto en el artículo 22 de la Ley de Derechos de 

Autor en el Ámbito artístico («Ley de derechos de autor» –apartado 70 

infra-). Sin embargo, puntualizó que aun cuando el consentimiento en el 

caso de la primera foto no se considerase necesario, en particular porque se 

trataba de una imagen que formaba parte de la historia contemporánea, en el 

sentido del artículo 23.1 núm. 1 de la misma Ley, su publicación no estaba 

justificada. En efecto, en virtud del apartado 2 de esta disposición, la 

publicación de tal imagen sólo era lícita si no lesionaba un interés legítimo 

de la persona afectada. A juicio del tribunal, la cuestión de si existía dicho 

interés legítimo debía apreciarse mediante el ejercicio de ponderación de los 

intereses de la persona y del interés del público a ser informado. 

 

23. El Tribunal Regional consideró que en el caso de autos primaba el 

derecho de la demandante a la protección de su personalidad. Remitiendo 

ampliamente a las conclusiones del Tribunal en la Sentencia Von Hannover, 

estimó que la relación de la demandante con su padre, aunque estuviese 

enfermo, no contribuía a un debate de interés público, máxime cuando la 

interesada sólo tenía con un simple vínculo de parentesco con el príncipe de 

un Estado cuya importancia en política internacional era escasa y que ella 

no ejercía ninguna función oficial. 

 

24. El Tribunal Regional precisó que, aunque este razonamiento no era 

plenamente conforme a los principios desarrollados por el Tribunal 

 

 

Constitucional Federal, el cual solo reconocía la existencia de un interés 

legítimo si la persona captada en la fotografía se había retirado a un lugar 

aislado protegido del público, no estaba vinculado por esta jurisprudencia 

hasta el punto de no poder considerar la jurisprudencia del Tribunal en la 

materia. 

 

 

 

ii. La Sentencia del Tribunal de Apelación de 31 de enero de 2006 

 

 

 

 

25. Contra esta sentencia, la editorial interpuso recurso de apelación. 

 

26. Por Sentencia de 31 de enero de 2006, el Tribunal de Apelación de 

Hamburgo anuló la sentencia por cuanto el derecho de la demandante debía 

situarse en un segundo plano ante los derechos fundamentales de la prensa. 

Expuso que aun cuando los reportajes tuvieran, en primer lugar, el propósito 

de entretener, la publicación de las fotografías era lícita en virtud de la 

Sentencia del Tribunal Constitucional Federal de 15 de diciembre de 1999, 

cuyos considerandos vinculaban al Tribunal de Apelación. Puntualizó que 

los personajes de la vida pública debían ciertamente ser protegidos frente al 

riesgo de que se captara su imagen en cualquier momento y lugar y de que 

tales imágenes se publicaran posteriormente. Sin embargo, a juicio del 

Tribunal de Apelación, el interés legítimo de estas personas, en el sentido 

del artículo 23.2 de la Ley de Derechos de Autor, no debía tener por efecto 

la prohibición de cualquier reportaje sobre personajes públicas fuera de sus 

apariciones oficiales. En cualquier caso, el derecho al respeto de la vida 

privada no exigía prohibir la publicación de instantáneas tomadas en lugares 

públicos accesibles a todos y en los que la persona se encuentra entre 

muchas otras. 

 

 

 

iii. La Sentencia del Tribunal Federal de Justicia de 6 de marzo de 2007 

 

 

 

 

27. Contra esta sentencia, la demandante interpuso recurso de casación. 

 

28. Por Sentencia de 6 de marzo de 2007 (núm. VI ZR 51/06), el Tribunal 

Federal de Justicia desestimó el recurso de la interesada en lo referente a la 

primera fotografía. En cuanto a la segunda y la tercera, acogió la demanda, 

casó la Sentencia del Tribunal de Apelación y restableció la prohibición 

pronunciada por el Tribunal Regional. 

 

29. El Tribunal Federal de Justicia estimó que el dictamen del Tribunal de 

Apelación no correspondía al concepto de protección escalonada 

desarrollada por la jurisprudencia a partir de los artículos 22 y 23 de la Ley 

de Derechos de Autor y al que había aportado ciertas precisiones en varias 

resoluciones recientes, dictadas a raíz de la Sentencia Von Hannover y en 

respuesta a la reserva de principio que el Tribunal había expresado en la 

misma. Según este concepto de protección modificado, el artículo 23.1 de la 

Ley de Derechos de Autor, que preveía una excepción a la regla según la 

cual no se podía publicar una fotografía sino con la autorización expresa de 

la persona en cuestión, atendía al interés del público a ser informado y a la 

 

 

libertad de la prensa. En consecuencia, al apreciar la cuestión de si la 

publicación impugnada formaba parte o no de la historia contemporánea, en 

el sentido del artículo 23.1 núm. 1 de la Ley de Derechos de Autor, había 

lugar a ponderar los derechos concurrentes derivados de los artículos 1.1 y 

2.1 de la Ley Fundamental y del artículo 8 del Convenio, por un lado, y de 

los derivados del artículo 5.1, segunda frase, de la Ley Fundamental y del 

artículo 10 del Convenio, por otro. 

 

30. El Tribunal Federal de Justicia añadió que la crítica formulada por el 

Tribunal acerca de la expresión «personaje absoluto de la historia 

contemporánea» se refería en el fondo a saber en qué condiciones tales 

personajes públicos podían ser objeto de reportajes. Estimó que con 

independencia de si la demandante debía considerarse una personaje 

absoluto de la historia contemporánea, la interesada era, en cualquier caso, 

una persona conocida por la mayoría de la sociedad que llamaba 

particularmente su atención. En su opinión, esta circunstancia, combinada 

con el hecho de que la demandante no se encontrara en un lugar aislado 

cuando se captaron las imágenes, no era suficiente para proteger su esfera 

de intimidad. Ello se infería no solamente de la opinión del Tribunal sino 

también de la comprensión correcta del concepto de protección así 

desarrollado. 

 

31. En consecuencia, a juicio del Tribunal Federal de Justicia, la publicación 

de imágenes de una persona que, por su importancia en la historia 

contemporánea, debía en principio tolerar la divulgación de sus fotografías, 

en virtud del artículo 23.1 núm. 1 de la Ley de Derechos de Autor, era no 

obstante ilícita si se perjudicaban sus intereses legítimos (artículo 23.2). 

Solo podía haber excepción a la obligación de obtener el consentimiento de 

la persona si se trataba de un reportaje sobre un hecho importante de la 

historia contemporánea. La expresión «historia contemporánea» –al igual 

que los términos «valor informativo»– debía interpretarse en un sentido 

amplio y a partir del interés público. Comprendía cualquier cuestión de 

interés general de la sociedad e incluía igualmente los reportajes de 

entretenimiento, los cuales contribuían también a formar la opinión pública, 

incluso a estimular o influir en ésta más de lo que lo hacían las 

informaciones puramente fácticas. 

 

32. Aunque la libertad de la prensa y la prohibición de la censura exigían 

que la propia prensa pudiera decidir el objeto del reportaje que quería hacer 

y lo que quería publicar, la prensa no quedaba dispensada de sopesar su 

interés de publicar y la protección de la esfera de intimidad de la persona en 

cuestión. Cuanto mayor sea el valor informativo para el público, menor es el 

interés en ser protegido. Por el contrario, cuanto menos importante sea el 

valor informativo, se concede mayor peso a la protección de la persona en 

cuestión. El interés de los lectores en ser entretenidos tenía por norma 

general menor peso que el de la protección de la esfera de intimidad y, por 

ende, dicho interés de los lectores no era digno de protección. 

 

 

33. El Tribunal Federal de Justicia declaró que, por consiguiente, aun 

cuando afectara a personas que, hasta ahora, habían sido calificadas de 

personalidades de la historia contemporánea, era necesario analizar si el 

reportaje enjuiciado contribuía a un debate sobre unos hechos y si su 

contenido iba más allá de la mera voluntad de satisfacer la curiosidad del 

público. A este respecto, no quedaba excluida la consideración del grado de 

notoriedad de la persona en cuestión. 

 

34. El Tribunal Federal de Justicia subrayó que esta manera de ponderar los 

intereses concurrentes cumplía los requisitos del Tribunal en cuanto a la 

protección eficaz de la esfera privada y a los imperativos de la libertad de 

prensa, y que no contravenía la fuerza obligatoria de la Sentencia del 

Tribunal Constitucional Federal de 15 de diciembre de 1999. En efecto, este 

último limitó la protección de la esfera privada frente a la publicación de 

fotos no deseadas a los casos de aislamiento espacial. Sin embargo, ello no 

impedía, en el ejercicio de ponderación, que se considerara además el valor 

informativo para el público. Por otra parte, el Tribunal Constitucional 

Federal ha respaldado [recientemente] el ejercicio de ponderación del 

Tribunal Federal de Justicia según estos criterios en una sentencia relativa al 

demandante (Decisión de 13 de junio de 2006, núm. 1 BvR 565/06). 

 

35. Para el Tribunal Federal de Justicia, dado que el criterio determinante 

para el ejercicio de ponderación era el valor informativo de la fotografía y 

que la imagen enjuiciada en la causa había sido publicada dentro del 

contexto de un reportaje escrito, no se podía ignorar el contenido del texto 

que la acompañaba. 

 

36. Al aplicar a la causa los criterios así desarrollados, el Tribunal Federal 

de Justicia, comenzando por la segunda y tercera fotografías, señaló que la 

segunda mostraba a los demandantes durante sus vacaciones de esquí en una 

calle animada de Saint-Moritz. Aunque la prensa podía en principio decidir 

por si misma el contenido de sus publicaciones y los demandantes se 

encontraban en un lugar público rodeados de otras personas, ni el artículo ni 

la foto se referían a un hecho de interés general o de la historia 

contemporánea. Las vacaciones de personalidades célebres forman parte del 

núcleo de la esfera privada. La publicación del artículo y de la foto tenía 

como único propósito el entretenimiento sin ningún alcance social y, en 

consecuencia, no podía realizarse sin el consentimiento de la demandante. 

 

37. El Tribunal Federal de Justicia señaló que la tercera foto mostraba a los 

demandantes en un telesilla en Zürs durante sus vacaciones de esquí. Aun 

cuando la celebración del Baile de la Rosa en Mónaco de la que hablaba el 

artículo que acompañaba a la fotografía pudiera calificarse eventualmente 

de hecho de la historia contemporánea de interés social general, no había 

relación alguna entre la foto y tal acontecimiento. La instantánea tenía la 

finalidad de completar el artículo en tanto en cuanto informaba de la fiesta 

de cumpleaños del demandante en Saint-Moritz y de las vacaciones de esquí 

de los demandantes en Zürs. Se trataba, por tanto, de informaciones que 

 

 

formaban parte exclusivamente de la esfera privada de la demandante y 

cuyo único propósito era el entretenimiento. En consecuencia, la tercera 

fotografía tampoco podía ser publicada sin el consentimiento de la 

demandante. 

 

38. En cuanto a la primera imagen, el Tribunal Federal de Justicia observó 

que si bien no contenía informaciones relacionadas con un hecho de la 

historia contemporánea ni contribuía a un debate de interés general, no era 

así en lo referente al texto que la acompañaba. En efecto, la parte relativa a 

las vacaciones de esquí de la demandante no se refería a un hecho de la 

historia contemporánea o de interés general, aun partiendo de una 

interpretación amplia de estos términos. Por el contrario, en lo que respecta 

a la salud del Príncipe Rainiero, el Tribunal Federal de Justicia se expresó 

así: 

 

 

 

«El objeto de la información era también la salud del Príncipe de Mónaco reinante 

a la sazón. Su enfermedad constituía, por ende, un hecho de la historia 

contemporánea del que podía informar la prensa. La calidad en la redacción y el 

concepto del artículo no son determinantes, toda vez que la libertad de prensa no 

permite que la aplicabilidad de un derecho fundamental dependa de la calidad del 

producto de prensa y del artículo. Es así en la medida en que el artículo comenta el 

comportamiento de los miembros de la familia durante la enfermedad del príncipe 

y, en cualquier caso, la demandante no ha impugnado el artículo sobre este 

extremo. La foto en litigio apoya e ilustra esta información.» 

 

 

 

39. El Tribunal Federal de Justicia concluye que, en estas circunstancias y 

tras apreciar el contexto del conjunto del reportaje, la demandante no tenía 

unos intereses legítimos que pudieran oponerse a la publicación de la 

imagen que mostraba a los demandantes en plena calle. El tribunal estimó 

que tal foto no constituía en sí misma una violación que justificara, en 

consecuencia, una conclusión diferente y que nada indicaba que hubiera 

sido obtenida clandestinamente o con unos medios técnicos equivalentes 

para considerar ilícita su publicación. 

 

 

 

iv. La Sentencia del Tribunal Constitucional Federal de 26 de febrero de 2008 

 

 

 

 

40. Por Sentencia de 26 de febrero de 2008, la sección primera (Senat) del 

Tribunal Constitucional Federal desestimó los recursos constitucionales de 

la demandante (núm. 1 BvR 1626/07) y de la editorial Ehrlich & Sohn 

GmbH & Co. KG (núm. 1 BvR 1602/07) contra la Sentencia del Tribunal 

Federal de Justicia (núm. VI ZR 51/06). 

 

Por la misma sentencia, acogió el recurso constitucional (núm. 1 BvR 

1606/07) de la editorial Klambt-Verlag GmbH & Cie contra la prohibición 

pronunciada por el Tribunal Federal de Justicia (Sentencia de 6 de marzo de 

2007, núm. VI ZR 52/06), de cualquier otra publicación de una imagen 

divulgada en la revista 7 Tage que mostraba a los demandantes durante sus 

vacaciones en un lugar no especificado y que acompañaba a un reportaje 

 

 

escrito y fotografiado sobre la posibilidad de que la familia Von Hannover 

alquilara una villa de vacaciones en Kenia. Este procedimiento es objeto de 

otra demanda distinta de la interesada ante el Tribunal (núm. 8772/2010). 

 

41. El Tribunal Constitucional Federal señaló, en primer lugar, que las 

resoluciones judiciales constituían una injerencia en el ejercicio del derecho 

de la demandante a la protección de su personalidad, garantizado por los 

artículos 1.1 y 2.1 de la Ley Fundamental. Sin embargo, este derecho así 

como la libertad de prensa, no estaban garantizados ilimitadamente. La 

libertad de prensa encontraba sus límites en los artículos 22 y siguientes de 

la Ley de Derechos de Autor y 10 del Convenio, los cuales restringían el 

derecho a la protección de la personalidad. En el ordenamiento alemán, el 

Convenio tiene rango de Ley federal ordinaria. En el Derecho 

Constitucional, los derechos y las libertades que éste garantiza, así como la 

jurisprudencia del Tribunal, sirven de guías de interpretación para 

determinar el contenido y alcance de un derecho fundamental. 

 

42. El Tribunal Constitucional Federal recordó la jurisprudencia del 

Tribunal relativa a los artículos 8 y 10 del Convenio y su propia doctrina 

sobre los distintos derechos fundamentales en juego reproduciendo los 

principios desarrollados en su Sentencia de principio de 15 de diciembre de 

1999 (Sentencia Von Hannover, previamente mencionada, ap. 25). Añadió 

que, en la medida en que una imagen no contribuía en sí misma a la 

formación de la opinión pública, su valor informativo debía apreciarse 

dentro del contexto del artículo que la acompañaba. Sin embargo, en el 

supuesto de que dicho artículo solo fuera un pretexto para publicar una foto 

de una persona conocida por la mayor parte de la sociedad, no existía 

contribución a la formación de la opinión pública y, por ende, no era 

oportuno que prevaleciera el interés de publicar sobre la protección de la 

personalidad. 

 

43. El Tribunal Constitucional Federal prosiguió declarando que para 

apreciar lo que requería la protección de la personalidad, cabía atender no 

solamente a las circunstancias en que se había obtenido la instantánea, por 

ejemplo si había sido tomada clandestinamente o si era fruto de un 

seguimiento permanente por parte de los fotógrafos, sino también a la 

situación en la que se había captado al interesado y la manera en que éste 

estaba representado. El derecho a la protección de la personalidad tenía 

mayor peso cuando la foto exhibía detalles de la vida privada que 

normalmente no eran objeto de debate público. Lo mismo sucedía cuando la 

persona podía esperar legítimamente, habida cuenta de las circunstancias, 

que no se publicara una fotografía porque se encontraba en una situación de 

privacidad espacial, concretamente en un lugar especialmente protegido. El 

derecho a la protección de la personalidad prevalecía también sobre el 

interés de publicar fuera de situaciones de aislamiento espacial, en particular 

cuando la persona en cuestión se encontrara en un momento de distensión o 

de expansión, a salvo de las presiones de la vida profesional o cotidiana. 

 

 

44. A este respecto, el Tribunal Constitucional Federal subrayó que, cabía 

conceder importancia al reparto de las obligaciones procesales en relación 

con la presentación de los hechos y la carga de la prueba. Había que velar 

por que no se impidiese a la prensa ni a la persona afectada probar las 

circunstancias pertinentes para el ejercicio de ponderación de los intereses 

concurrentes. Si la prensa pretendía publicar una imagen sin el 

consentimiento del interesado, se le podía exigir que expusiera, 

sustancialmente, las condiciones en que se había obtenido la fotografía al 

objeto de que el Juez pudiera analizar la cuestión de si las expectativas 

legítimas del interesado se oponían a la publicación de la foto. 

 

45. El Tribunal Constitucional Federal recordó que correspondía a los 

órganos jurisdiccionales civiles aplicar e interpretar las disposiciones de 

Derecho civil a la luz de los derechos fundamentales concurrentes y 

teniendo en cuenta el Convenio. El papel del Tribunal Constitucional se 

limitaba a comprobar si el Juez había considerado suficientemente la 

influencia de los derechos fundamentales en la interpretación y aplicación 

de la Ley y en el ejercicio de ponderación de los derechos en conflicto. Tal 

era también el alcance del control del Juez constitucional en cuanto a si los 

tribunales habían cumplido su obligación de insertar la jurisprudencia del 

Tribunal en el ámbito correspondiente del ordenamiento alemán. Que la 

ponderación de los derechos por el Juez en litigios multipolares –litigios que 

implican intereses divergentes y complejos- pudiera conducir a otro 

resultado, no era razón suficiente para llevar al Juez constitucional a 

corregir una decisión judicial. Sin embargo, se contravenía la Constitución 

si resultaba vulnerado el ámbito de protección o el alcance de un derecho 

fundamental en juego y, por ende, el ejercicio de ponderación era 

defectuoso, o si no se había atendido debidamente a los requisitos derivados 

del Derecho Constitucional o del Convenio. 

 

46. Al examinar la causa, el Tribunal Constitucional Federal señaló que la 

Sentencia del Tribunal Federal de Justicia y los criterios desarrollados por 

ésta no eran criticables desde el punto de vista del Derecho constitucional. 

En particular, estimó que nada impedía al Tribunal Federal de Justicia 

apartarse de su reiterada jurisprudencia constante en la materia y desarrollar 

un nuevo concepto de protección. El hecho de que el propio tribunal no 

cuestionara, en su Sentencia de principio de 15 de diciembre de 1999, el 

antiguo concepto de protección del Tribunal Federal de Justicia significaba 

solamente que éste era conforme a los criterios del Derecho constitucional. 

Sin embargo, ello no implicaba que no hubiera otro concepto que 

respondiera a estos criterios. En particular, nada impedía al Tribunal Federal 

de Justicia abandonar su concepto jurídico de personalidad de la historia 

contemporánea y privilegiar la ponderación de los intereses concurrentes en 

el análisis de la cuestión de si una fotografía formaba parte de la historia 

contemporánea y podía, en consecuencia, ser publicada sin el 

consentimiento de la persona afectada (a menos que lesionara un interés 

 

 

legítimo de ésta). 

 

47. Al aplicar los criterios establecidos a las imágenes en cuestión 

comenzando por la segunda y tercera fotografías cuya prohibición de 

publicación había sido impugnada por la editorial Ehrlich & Sohn (apartado 

40 supra), el Tribunal Constitucional Federal señaló que el Tribunal Federal 

de Justicia atendió al hecho de que la segunda foto mostrara a la 

demandante en un lugar público que no estaba aislado o protegido de la 

mirada del público pero, sin embargo, concedió un peso decisivo al hecho 

de que el reportaje sólo se refiriera a las vacaciones de esquí de la 

demandante, es decir, a una situación que formaba parte del núcleo de la 

esfera de intimidad y que respondía a la necesidad de distensión de la 

demandante y que, en consecuencia, no había otro interés para el público 

que la satisfacción de su curiosidad. Por otra parte, contrariamente a lo que 

pretendía la editorial, el interés de los lectores por el atuendo último grito de 

la demandante no correspondía a ningún interés público. Por lo demás, el 

artículo no mencionaba este aspecto en ningún momento. 

 

48. Para el Tribunal Constitucional Federal, se imponía la misma conclusión 

en lo referente a la tercera foto. En efecto, ni el artículo que comentaba el 

viaje de la demandante y su marido a Saint-Moritz para celebrar el 

cumpleaños de este último, ni la imagen que los mostraba en un telesilla 

tenían interés informativo para el público más allá de satisfacer su 

curiosidad. Aunque el artículo también mencionaba el Baile de la Rosa –

acontecimiento que, según el Tribunal Federal de Justicia se podía 

eventualmente considerar parte de la historia contemporánea–, no se 

establecía ninguna relación entre tal evento y la fotografía. 

 

49. Al analizar la primera fotografía, el Tribunal Constitucional Federal 

estimó que el Tribunal Federal de Justicia consideró válidamente que la 

enfermedad del príncipe que gobernaba Mónaco era un hecho de interés 

general. Por consiguiente, la prensa estaba legitimada para informar 

también, dentro de este contexto, cómo conciliaban los hijos del principe 

sus obligaciones de solidaridad familiar con las necesidades legítimas de su 

vida privada, de las que formaba parte el deseo de irse de vacaciones. La 

conclusión del Tribunal Federal de Justicia según la cual la foto publicada 

guardaba suficiente relación con el hecho descrito en el artículo, no era 

objetable desde el punto de vista del Derecho constitucional. 

 

50. El Tribunal Constitucional Federal destacó que el Tribunal Federal de 

Justicia había indicado que la protección de la personalidad podía prevalecer 

en el supuesto de que la foto en cuestión se hubiera obtenido en unas 

condiciones particularmente desfavorables para el interesado, por ejemplo si 

la foto se obtenía clandestinamente o era fruto de un seguimiento 

permanente por parte de los fotógrafos. Sin embargo, la editorial 

proporcionó detalles sobre la obtención de la imagen, sin que la demandante 

denunciara la insuficiencia de tales informaciones ante los órganos 

jurisdiccionales civiles inferiores o ante el Tribunal Federal de Justicia. 

 

 

Concretamente, la interesada no esgrimió que la fotografía impugnada 

hubiera sido tomada en unas condiciones que le fueran desfavorables. 

 

51. El Tribunal Constitucional Federal desestimó también la alegación de la 

demandante según la cual el Tribunal Federal de Justicia había incumplido 

la jurisprudencia del Tribunal. Recordando que dicha cuestión podía 

invocarse ante él si se sustentaba en un derecho fundamental garantizado 

por la Ley Fundamental, señaló que el Tribunal Federal de Justicia había 

considerado las Sentencias Von Hannover (previamente mencionada) y 

Karhuvaara e Iltalehti contra Finlandia (núm. 53678/2000, TEDH 2004-X) 

y no había incumplido su obligación de respetar los criterios establecidos 

por el Convenio. Procediendo a analizar la jurisprudencia del Tribunal en la 

materia, señaló que el criterio determinante en el ejercicio de ponderación 

de los derechos en conflicto, era si el conjunto del reportaje (artículo y 

fotografía) contribuía a la libre formación de la opinión pública. Además, 

era necesario establecer una distinción entre los personajes de la política, los 

personajes públicos y los particulares. Si estos últimos gozaban de la 

protección más amplia, las personalidades políticas sólo podían esperar una 

escasa protección frente a los reportajes sobre ellas. 

 

52. Según la jurisprudencia del Tribunal (Sentencias Gourguénidzé contra 

Georgia, núm. 71678/2001, ap. 57, 17 octubre 2006, y Sciacca contra Italia, 

núm. 50774/1999, ap. 27, TEDH 2005-I), la demandante formaba parte de 

los personajes públicos, lo que permitía a la prensa publicar imágenes, en 

presencia de un interés de información del público, aunque se refirieran a la 

vida pública cotidiana de la persona en cuestión. Tal publicación, protegida 

además por el artículo 10 del Convenio, podía servir para ejercer un control 

público del comportamiento privado de personas influyentes de la vida 

económica, cultural o periodística. El Tribunal Constitucional Federal 

recordó que el Tribunal ya había expresado sus críticas cuando el Juez 

nacional aplicaba criterios demasiado restrictivos al analizar si los medios 

de comunicación informaban o no de cuestiones de interés general en la 

divulgación de unas circunstancias que formaban parte de la vida privada de 

una persona que no pertenecía a la esfera política (referencia a Tønsbergs 

Blad A.S. y Haukom contra Noruega, núm. 510/2004, ap. 87, TEDH 2007-

III). Bastaría, sin embargo, con que el reportaje se refiriera, cuando menos 

en cierta medida, a cuestiones importantes del ámbito político u otros 

ámbitos (referencia a Karhuvaara e Iltalehti, previamente mencionada, ap. 

45). 

 

53. El Tribunal Constitucional Federal concluyó que el Tribunal Federal de 

Justicia había considerado en el caso de autos que el reportaje enjuiciado 

abordaba temas importantes en una sociedad democrática. En su 

mencionada Sentencia Von Hannover el Tribunal no excluyó, en principio, 

que un reportaje que contribuyera a un debate sobre cuestiones de interés 

general pudiera ir acompañado de fotografías que mostraran una escena de 

la vida cotidiana de una personalidad de la política o un personaje público. 

 

 

Aunque en el asunto Von Hannover el Tribunal dictaminó que las fotos 

enjuiciadas carecían de valor informativo, desde la perspectiva del Derecho 

constitucional no era objetable que el Tribunal Federal de Justicia, tras 

apreciar las circunstancias de la causa teniendo en cuenta la jurisprudencia 

del Tribunal, alcanzara el convencimiento de que la fotografía en cuestión 

tenía un valor informativo. 

 

 

 

b) La segunda serie de procedimientos 

 

 

 

 

54. En una fecha sin precisar, la interesada presentó una demanda ante el 

Tribunal Regional de Hamburgo solicitando la prohibición de cualquier otra 

publicación de la fotografía publicada en la revista Frau Aktuell núm. 9/02 

de 20 de febrero de 2002. 

 

55. Por Sentencia de 1 de julio de 2005, el Tribunal Regional admitió la 

demanda de la interesada. 

 

56. Por Sentencia de 13 de diciembre de 2005, el Tribunal de Apelación de 

Hamburgo estimó el recurso de apelación de la editorial y anuló la sentencia 

del Tribunal Regional. 

 

57. Por Sentencia de 6 de marzo de 2007 (núm. VI ZR 14/06), el Tribunal 

Federal de Justicia desestimó el recurso de la demandante por iguales 

motivos que los expuestos en su sentencia de esa misma fecha (núm. VI ZR 

51/06 –apartados 28-39 supra-). Destacó que la demandante no había 

sostenido ante él y, por lo demás, no había nada que lo indicara, que la 

imagen se hubiera obtenido clandestinamente o con medios técnicos 

equivalentes para considerar ilícita su publicación. 

 

58. Por decisión de 16 de junio de 2008 (núm. 1 BvR 1625/07), una sala del 

Tribunal Constitucional Federal constituida por tres jueces acordó inadmitir 

el recurso constitucional de la demandante, sin motivar su decisión. 

 

 

 

2. Las acciones ejercitadas por el demandante 

 

 

 

a) El primer procedimiento 

 

 

 

 

59. El 30 de noviembre de 2004 el interesado interpuso una demanda ante el 

Tribunal Regional de Hamburgo solicitando que se prohibiera a la editorial 

Ehrlich & Sohn GmbH & Co. KG cualquier nueva publicación de tres fotos 

publicadas en la revista Frau im Spiegel. 

 

60. Por Sentencia de 1 de julio de 2005, el Tribunal Regional acogió la 

demanda. 

 

61. Por Sentencia de 31 de enero de 2006, el Tribunal de Apelación de 

Hamburgo estimó el recurso de apelación de la editorial. 

 

62. Por Sentencia de 6 de marzo de 2007 (núm. VI ZR 50/06), el Tribunal 

Federal de Justicia desestimó el recurso de casación del demandante por lo 

que a la primera foto se refiere. En cuanto a la segunda y tercera fotografías, 

 

 

acogió el recurso, casó la sentencia del Tribunal de Apelación y restableció 

la prohibición pronunciada por el Tribunal Regional. Basó sus conclusiones 

en idénticos motivos que los mencionados en su Sentencia núm. VI ZR 

51/06 de esa misma fecha (apartados 28-39 supra). En relación con la 

notoriedad del demandante, confirmó el dictamen del Tribunal de Apelación 

según el cual el demandante era una persona conocida para la mayoría de la 

sociedad, especialmente como esposo de la demandante, quien es objeto de 

especial atención por parte de la opinión pública. 

 

63. Por decisión de 16 de junio de 2008 (núm. 1 BvR 1624/07), una sala del 

Tribunal Constitucional Federal constituida por tres jueces acordó inadmitir 

el recurso constitucional del demandante, sin motivar su decisión. 

 

 

 

b) El segundo procedimiento 

 

 

 

 

64. El 29 de noviembre de 2004, el demandante solicitó al Tribunal 

Regional de Hamburgo la prohibición de cualquier nueva publicación por la 

editorial WZV Westdeutsche Zeitschriftenverlag GmbH & Co. KG de la 

fotografía publicada en la revista Frau Aktuell. 

 

65. Por Sentencia de 24 de junio de 2005, el Tribunal Regional acogió la 

petición del demandante. 

 

66. Por Sentencia de 13 de diciembre de 2005, el Tribunal de Apelación de 

Hamburgo estimó el recurso de la editorial. 

 

67. Por Sentencia de 6 de marzo de 2007 (núm. VI ZR 13/06), el Tribunal 

Federal de Justicia desestimó el recurso del demandante por iguales motivos 

que los expuestos en su sentencia de esa misma fecha (núm. VI ZR 14/06 –

apartado 57 supra-). 

 

68. Por decisión de 16 de junio de 2008 (núm. 1 BvR 1622/07), una sala del 

Tribunal Constitucional Federal constituida por tres jueces acordó inadmitir 

el recurso constitucional del demandante, sin motivar su decisión. 

 

 

 

II. LEGISLACIÓN INTERNA Y EUROPEA APLICABLES 

 

 

 

A. La ley fundamental 

 

69. Las disposiciones aplicables de la Ley Fundamental dicen lo siguiente: 

 

 

 

Artículo 1.1 

 

 

 

«La dignidad humana es intangible. Respetarla y protegerla es obligación de todo 

poder público.» 

 

 

 

Artículo 2.1 

 

 

 

«Toda persona tiene el derecho al libre desarrollo de su personalidad siempre y 

cuando no vulnere los derechos ajenos ni atente contra el orden constitucional o la 

Ley moral» 

 

 

 

 

Artículo 5.1 y 5.2 

 

 

 

«1. Toda persona tiene el derecho a expresar y difundir libremente su opinión 

oralmente, por escrito y a través de la imagen, y de informarse sin trabas en 

fuentes accesibles a todos. La libertad de prensa y la libertad de información por 

radio, televisión y cinematografía serán garantizadas. No se ejercerá censura.- 

 

 

 

2. Estos derechos tienen sus límites en las disposiciones de las Leyes generales, en 

las disposiciones legales adoptadas para la protección de la juventud y en el 

derecho al respeto de la honorabilidad personal.» 

 

 

 

B. La Ley de Derechos de Autor en el ámbito artístico 

 

 

 

70. El artículo 22.1 de la Ley de Derechos de Autor en el Ámbito artístico 

dispone que las imágenes no pueden difundirse sino con la autorización 

expresa del interesado. El artículo 23.1 núm. 1 de la Ley prevé excepciones 

a esta regla cuando las imágenes en cuestión se refieren a la historia 

contemporánea, a condición de que su publicación no atente contra un 

interés legítimo de la persona afectada (artículo 23.2). 

 

 

 

C. La Resolución 1165 (1998) de la Asamblea parlamentaria del 

Consejo de Europa sobre el derecho al respeto de la vida privada 

 

 

 

71. Los pasajes aplicables al caso de autos de tal resolución, adoptada por la 

Asamblea parlamentaria el 26 de junio de 1998, dicen lo siguiente: 

 

 

 

«1. La Asamblea recuerda el debate de actualidad que ha dedicado al derecho al 

respeto de la vida privada en su sesión de septiembre de 1997, unas semanas 

después del accidente que costó la vida a la princesa de Gales. 

 

 

 

2. En dicha ocasión, se alzaron algunas voces para solicitar un refuerzo en Europa 

de la protección de la vida privada, concretamente de las personas públicas, por 

medio de un convenio, mientras que otros opinaban que la vida privada estaba 

suficientemente protegida por las legislaciones internas y el Convenio Europeo de 

Derechos Humanos, y que no era necesario vulnerar la libertad de expresión. 

 

 

 

3. Para profundizar en la reflexión sobre este asunto, la Comisión de cuestiones 

jurídicas y derechos humanos organizó una audición en París el 16 de diciembre 

de 1997 con la participación tanto de personas públicas o de sus representantes 

como de medios de comunicación. 

 

 

 

4. El derecho al respeto de la vida privada, garantizado por el artículo 8 del 

Convenio europeo de Derechos Humanos, ya ha sido definido por la Asamblea en 

la declaración sobre los medios de comunicación de masas y los derechos 

humanos que contiene la Resolución 428 (1970) como “el derecho a llevar la vida 

que se quiera con un mínimo de injerencia”. 

 

 

 

5. Para tener en cuenta la aparición de nuevas tecnologías de la comunicación que 

permiten almacenar y utilizar datos personales, conviene añadir a esta definición el 

derecho a controlar sus propios datos. 

 

 

 

 

6. La Asamblea es consciente de que el derecho al respeto de la vida privada es a 

menudo objeto de violaciones, incluso en países dotados de una legislación 

específica que la protegen, ya que la vida privada se ha convertido en una 

mercancía muy lucrativa para ciertos medios de comunicación. Las víctimas de 

estas violaciones son esencialmente personas públicas, ya que los detalles de su 

vida representan un argumento de venta. Al mismo tiempo, las personas públicas 

deben darse cuenta de que la situación particular que tienen en la sociedad, y que 

es a menudo consecuencia de su propia elección, implica automáticamente una 

elevada presión en su vida privada. 

 

 

 

7. Las personas públicas son las que ejercen funciones públicas y/o utilizan 

recursos públicos y, de una forma más general, todas aquellas que desempeñan un 

papel en la vida pública, bien político, económico, artístico, social, deportivo u 

otro. 

 

 

 

8. Es en nombre de una interpretación unilateral del derecho a la libertad de 

expresión garantizado por el artículo 10 del Convenio europeo de Derechos 

Humanos, que muy a menudo los medios de comunicación cometen violaciones 

del derecho al respeto de la vida privada, considerando que sus lectores tienen 

derecho a saberlo todo de los personajes públicos. 

 

 

 

9. Es cierto que algunos hechos de la esfera de intimidad de las personas públicas, 

en concreto de los políticos, pueden tener un interés para los ciudadanos y que, por 

ende, es legítimo darlos a conocer a los lectores que son también electores. 

 

 

 

10. Es pues necesario encontrar la manera de permitir el ejercicio equilibrado de 

dos derechos fundamentales, igualmente garantizados por el Convenio europeo de 

Derechos Humanos: el derecho al respeto de la vida privada y el derecho a la 

libertad de expresión. 

 

 

 

11. La Asamblea reafirma la importancia del derecho al respeto de la vida privada 

de toda persona, y del derecho a la libertad de expresión, como fundamentos de 

una sociedad democrática. Estos derechos no son ni absolutos ni están 

jerarquizados entre ellos, siendo de igual valor. 

 

 

 

12. La Asamblea recuerda, sin embargo, que el derecho al respeto de la vida 

privada, garantizado por el artículo 8 del Convenio europeo de Derechos 

Humanos, debe proteger al individuo no solamente frente a la injerencia de los 

poderes públicos, sino también frente a la de los particulares y la de las 

instituciones privadas, incluidos los medios de comunicación de masas. 

 

 

 

13. La Asamblea considera que, habiendo ratificado todos los Estados miembros el 

Convenio europeo de Derechos Humanos y que numerosas legislaciones internas 

incluyen asimismo disposiciones que garantizan dicha protección, no es necesario, 

en consecuencia, proponer la adopción de un nuevo convenio que garantice el 

respeto de la vida privada. 

 

 

 

(...)». 

 

 

 

 

 

 

 

 

D. La resolución del Comité de Ministros relativa a la ejecución de la 

Sentencia Von Hannover (núm. 59320/00) de 24 de junio de 2004 

(TEDH 2004, 45) 

 

 

 

72. La Resolución del Comité de Ministros (CM/ResDH(2007)124), 

incluido el anexo (extractos), adoptada el 31 de octubre de 2007 en la 

reunión núm. 1007 de los Delegados de los Ministros, dice lo siguiente: 

 

 

 

«El Comité de Ministros, en virtud del artículo 46, apartado 2, del Convenio para 

la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, que 

prevé que el Comité vele por la ejecución de las sentencias definitivas del Tribunal 

Europeo de Derechos Humanos (en adelante “el Convenio” y “el Tribunal”); 

 

Vistas las sentencias remitidas por el Tribunal al Comité una vez que éstas son 

definitivas; 

 

 

 

Recordando que la violación del Convenio constatada por el Tribunal en este 

asunto se refiere al respeto de la vida privada de la demandante, la princesa 

Carolina Von Hannover, hija mayor del Príncipe Rainiero III de Mónaco, en razón 

de la desestimación por los tribunales alemanes de sus demandas para que se 

prohibiera la publicación de algunas fotografías suyas (violación del artículo 8) 

(véanse detalles en el Anexo); 

 

 

 

Tras invitar al Gobierno del Estado demandado a informarle de las medidas 

adoptadas a raíz de la sentencia del Tribunal, habida cuenta de la obligación que 

tiene Alemania de acatarla, según el artículo 46, apartado 1, del Convenio; 

 

 

 

Tras examinar las informaciones remitidas por el Gobierno conforme a las Reglas 

del Comité para la aplicación del artículo 46, apartado 2, del Convenio; 

 

 

 

Tras asegurarse de que, en el plazo señalado, el Estado demandado ha abonado a 

la parte demandante, la indemnización justa prevista en la sentencia (véanse 

detalles en el Anexo), 

 

 

 

Recordando que las constataciones de violación por el Tribunal requieren, además 

del pago de la indemnización justa concedida por el Tribunal en sus sentencias, la 

adopción, en su caso, por el Estado demandado: 

 

 

 

–de medidas individuales que pongan término a las violaciones y eliminen sus 

efectos, en lo posible mediante restitutio in integrum; y 

 

 

 

–de medidas generales que permitan prevenir violaciones similares; 

 

 

 

DECLARA, tras examinar las medidas adoptadas por el Estado demandado (véase 

Anexo), que éste ha cumplido sus funciones en virtud del artículo 46, apartado 2, 

del Convenio en el presente caso y 

 

 

 

DECIDE concluir su examen. 

 

 

 

Anexo a la Resolución CM/ResDH(2007)124 

 

 

 

Informaciones sobre las medidas adoptadas para acatar la sentencia recaída en el 

 

 

asunto 

 

 

 

(...) 

 

 

 

I. Pago de la indemnización justa y medidas individuales 

 

 

 

(...) 

 

 

 

b) Medidas individuales 

 

 

 

La demandante no ha tomado medida alguna para impedir nuevas publicaciones de 

las fotos en cuestión tras la sentencia del Tribunal Europeo, si bien dispone de tal 

posibilidad en virtud del Derecho alemán. Por el contrario, se ha dirigido a los 

tribunales en relación con una fotografía similar (véase Medidas de carácter 

general, apartado 4). Según las informaciones de que dispone la Secretaría, las 

imágenes enjuiciadas en este caso no volvieron a publicarse en la prensa alemana. 

 

 

 

II. Medidas generales 

 

 

 

–Publicación y difusión de la Sentencia del Tribunal Europeo: la sentencia ha sido 

objeto de una amplia cobertura mediática y de discusión en la comunidad jurídica 

alemana. Al igual que en lo atinente a todas las sentencias del Tribunal Europeo, 

es accesible al público a través de la web del Ministerio Federal de Justicia 

(www.bmj.de, Themen: Menschenrechte, EGMR), que contiene un vínculo directo 

a la web del Tribunal para las sentencias en alemán 

(www.coe.int/T/D/Menschenrechtsgerichtshof/Dokumente_auf_Deutsch/). 

Asimismo, la sentencia fue difundida por carta del Agente del Gobierno a las 

autoridades y órganos jurisdiccionales en cuestión. 

 

 

 

–Cambio de la jurisprudencia: los órganos jurisdiccionales han tenido en cuenta la 

sentencia del Tribunal Europeo en los asuntos similares examinados por ellos, 

reconociendo así un efecto directo en Derecho alemán: 

 

 

 

1) El socio de un célebre cantante obtuvo sentencia favorable ante el Tribunal de 

Apelación de Berlín (KG Urt. v. 29.10.2004, 9 W 128/04 Neue Juristische 

Wochenschrift, NJW, 2005, p. 605–607). 

 

 

 

2) Los principios del Convenio establecidos por el Tribunal Europeo en sus 

sentencias han sido igualmente confirmados, aun cuando no eran directamente 

aplicables, en una sentencia del Tribunal de instancia de Hamburgo que prohibía 

explotar comercialmente la popularidad del antiguo canciller Schröder (AG 

Hambourg, Urt. v. 2.11.2004, 36A C 184/04, NJW-RR 2005, pgs. 196–198). 

 

 

 

3) Basándose en la sentencia del Tribunal Europeo, el Tribunal Federal civil 

confirmó una sentencia que autorizaba la publicación de un artículo sobre una 

multa impuesta al marido de la demandante por exceso de velocidad en una 

autopista francesa. El tribunal consideró que la opinión pública tenía un interés 

legítimo en ser informada de esta infracción, toda vez que este tipo de 

comportamiento es objeto de un debate público (BGH, Urt. v. 15.11.2005, VI ZR 

286/04, disponible en la web www.bundesgerichtshof.de). 

 

 

 

4) En relación con la propia demandante, en julio de 2005, el Tribunal Regional de 

Hamburgo, remitiendose a la sentencia del Tribunal Europeo, se pronunció a favor 

 

 

de la demandante prohibiendo la publicación de una fotografía que la mostraba 

acompañada de su marido en una calle de Saint-Moritz durante sus vacaciones de 

esquí. Sin embargo, en diciembre de 2005, la jurisdicción de segunda instancia 

(Tribunal de Apelación de Hamburgo) anuló esta sentencia basándose más bien en 

la jurisprudencia del Tribunal Constitucional Federal alemán. A raíz de un recurso 

de revisión presentado por la demandante, el Tribunal Federal civil decidió, el 6 de 

marzo de 2007, que la foto en cuestión podía publicarse. En su razonamiento, el 

tribunal interno, al evaluar los distintos intereses en juego, atendió explícitamente 

a los estándares del Convenio establecidos en la sentencia del Tribunal Europeo 

(BGH Urt. v. 6.3.2007, VI ZR 14/06, disponible en la web 

www.bundesgerichtshof.de) (...).» 

 

 

 

FUNDAMENTOS DE DERECHO 

 

 

 

I. SOBRE LA SEPARACIÓN DE LAS DEMANDAS 

 

 

 

73. El Tribunal señala que antes de declinar su competencia a favor de la 

Gran Sala, la Sala acumuló las presentes demandas a la demanda Axel 

Springer AG contra Alemania (núm. 39954/2008 –apartado 3 supra-). Sin 

embargo, habida cuenta de la naturaleza de los hechos y de las cuestiones de 

fondo, la Gran Sala considera apropiado separar la demanda núm. 

39954/2008 de las presentes. 

 

 

 

II. SOBRE LA VIOLACIÓN DEL ARTÍCULO 8 DEL CONVENIO 

 

 

 

74. Los demandantes se quejan de la negativa de los tribunales alemanes a 

prohibir cualquier nueva publicación de la foto publicada el 20 de febrero de 

2002 en las revistas Frau im Spiegel núm. 9/02 y Frau aktuell núm. 9/02. 

Alegan la vulneración de su derecho al respeto de la vida privada, 

garantizado por el artículo 8 del Convenio, cuyas partes aplicables al caso 

de autos dicen lo siguiente: 

 

 

 

«1. Toda persona tiene derecho al respeto de su vida privada y familiar (...) 

 

 

 

2. No podrá haber injerencia de la autoridad pública en el ejercicio de este 

derecho, sino en tanto en cuanto esta injerencia esté prevista por la Ley y 

constituya una medida que, en una sociedad democrática, sea necesaria para (...) la 

protección de los derechos y las libertades de los demás.» 

 

 

 

A. Sobre la admisibilidad 

 

 

 

75. El Tribunal constata que esta queja no carece manifiestamente de 

fundamento, en el sentido del artículo 35.3 a) del Convenio, y que no se 

enfrenta a ninguna otra causa de inadmisibilidad. En consecuencia, ha lugar 

a declararla admisible. 

 

 

 

B. Sobre el fondo 

 

 

 

 

1. Tesis de las partes 

 

 

 

 

a) El Gobierno 

 

 

 

 

76. El Gobierno subraya de entrada que no existe conflicto entre el Tribunal 

Constitucional Federal y el Tribunal. Recuerda que en su sentencia de 14 de 

octubre de 2004 (Sentencia Görgülü –núm. 2 BvR 1481/04, Repertorio de 

sentencias y resoluciones del Tribunal Constitucional Federal núm. 111, pg. 

307-), el Tribunal Constitucional Federal puntualizó que el hecho de que el 

Juez nacional no hubiera tenido suficientemente en cuenta el Convenio o la 

jurisprudencia del Tribunal podía ser objeto de recurso constitucional ante 

él. Sostiene que en los casos de autos, el Tribunal Federal de Justicia y el 

Tribunal Constitucional Federal consideraron la jurisprudencia del Tribunal 

y, especialmente, la Sentencia Von Hannover. En consecuencia, no se puede 

hablar de rechazo por parte de estos órganos jurisdiccionales, los cuales, por 

el contrario, acordaron al derecho de la personalidad mayor protección que 

antes. 

 

77. El Gobierno señala que las presentes demandas finalmente se refieren a 

una sola fotografía. En su opinión, si bien es cierto que las imágenes 

publicadas el 20 de febrero de 2002, sin ser idénticas, provienen 

probablemente de una misma serie, para un espectador neutro se trata, sin 

embargo, de la misma representación fotográfica de los demandantes, pese a 

las diferencias de formato y de encuadre. El Gobierno recuerda que las 

demás fotografías examinadas en la sentencia del Tribunal Constitucional 

Federal de 26 de febrero de 2008 o bien fue prohibida su publicación por el 

Tribunal Federal de Justicia o son objeto de una demanda distinta ante el 

Tribunal. Quedarían otras fotografías, mencionadas por los demandantes en 

sus alegaciones, que no pueden ser consideradas por el Tribunal por cuanto 

los correspondientes procedimientos internos aún no han concluido. 

 

78. El Gobierno expone que hasta la Sentencia Von Hannover los tribunales 

alemanes empleaban la noción, caracterizada por la falta de flexibilidad, de 

«personalidad absoluta de la historia contemporánea», que solo gozaba de 

una reducida protección en la legislación alemana. A raíz de la Sentencia 

Von Hannover, el Tribunal Federal de Justicia abandonó este concepto y 

desarrolló el de la protección (gradual) en virtud del cual en adelante habría 

que demostrar para cada imagen el interés en publicarla. Además, según el 

nuevo enfoque adoptado por el Tribunal Federal de Justicia, la ponderación 

de los intereses concurrentes consistiría en determinar si la publicación 

contribuye a un debate público. A este respecto, el valor informativo de la 

publicación es de particular importancia. En síntesis, la nueva doctrina del 

Tribunal Federal de Justicia, confirmada por el Tribunal Constitucional 

Federal, acordaría mayor peso a la protección de la personalidad, como 

mostraría el hecho de que se prohibieran dos de las tres fotografías iniciales. 

 

 

Asimismo, la fotografía en litigio y los artículos que la acompañaban se 

distinguirían claramente de las fotografías y comentarios que fueron objeto 

de la Sentencia Von Hannover. 

 

79. El Gobierno se opone a la alegación de los demandantes según la cual la 

primera demandante es, de acuerdo con las constataciones unívocas del 

Tribunal, una persona privada. En una serie de sentencias, el Tribunal ha 

calificado a ésta de personaje público, distinguiéndola de una persona 

privada (Sentencias, previamente mencionadas, Gourguénidzé, ap. 40, 

Sciacca, ap. 27 y Reklos y Davourlis contra Grecia, núm. 1234/2005, ap. 

38, 15 enero 2009). Al situar a los demandantes en la categoría de personas 

de vida pública, los tribunales alemanes no hicieron sino reproducir la 

jurisprudencia del Tribunal. Miembro de una dinastía reinante, la 

demandante se presenta al público en funciones oficiales en el principado. 

Por otra parte, preside la «Fundación Princesa Gracia», cuyas actividades 

son publicadas por la Administración monegasca en el Boletín Oficial del 

Principado. 

 

80. El Gobierno destaca que los demandantes no denunciaron ante los 

tribunales nacionales las circunstancias en las que se tomaron las imágenes 

en litigio, si bien se trataría de un elemento que, por lo general, consideran 

debidamente. En su opinión, aun cuando las imágenes enjuiciadas se 

captaron sin que se dieran cuenta y sin su consentimiento, ello no significa, 

sin embargo, que lo fueran clandestinamente o en unas condiciones 

desfavorables para los demandantes. 

 

81. El Gobierno sostiene que la particularidad de algunos asuntos, como los 

de autos, en los que el Juez nacional debe sopesar los derechos e intereses 

de dos o más personas privadas, reside en el hecho de que el procedimiento 

ante el Tribunal se considera una continuación del procedimiento inicial, 

toda vez que cada una de las partes en el proceso interno puede recurrir 

potencialmente ante el Tribunal. Es precisamente por este motivo que no 

basta con una única solución cuando se trata de sopesar los intereses 

concurrentes, sino que debería existir un «corredor» de soluciones dentro de 

cuyos límites el Juez nacional encontrara la posibilidad de dictar 

resoluciones conformes al Convenio. En su defecto, sería el propio Tribunal 

el que debería pronunciarse en cada uno de estos casos, lo que no sería su 

papel. En consecuencia, debería limitar el alcance de su control y solo 

intervenir cuando los tribunales internos, en el ejercicio de ponderación, no 

hayan tenido en cuenta algunas circunstancias concretas o si el resultado del 

mismo fuera manifiestamente desproporcionado (véase, por ejemplo, 

Sentencia Cumpana y Mazare contra Rumania [GS], núm. 33348/1996, aps. 

111-120, TEDH 2004-XI). El Gobierno sostiene que en la relación Estado-

ciudadano, incrementar la libertad de la persona implica únicamente limitar 

la posibilidad de injerencia por el Estado, mientras que en la relación entre 

dos ciudadanos, el hecho de conceder mayor peso al derecho de una de las 

personas afectadas restringe el derecho de los demás, lo que prohíbe el 

 

 

artículo 53 del Convenio. Por consiguiente, en tales casos quedaría reducido 

el alcance del control del Tribunal. 

 

82. El Gobierno insiste en el margen de apreciación de que dispone el 

Estado en el caso de autos. Tal margen dependería de la naturaleza de las 

actividades en cuestión y del objeto de las restricciones. En su reciente 

jurisprudencia, el Tribunal ha reconocido a los Estados un amplio margen 

de apreciación en asuntos relativos al artículo 8 del Convenio (Sentencias A. 

contra Noruega, núm. 28070/2006, ap. 66, 9 abril 2009, y Armoniene 

contra Lituania, núm. 36919/2002, ap. 38, 25 noviembre 2008). Por lo 

general, el margen de los Estados es mayor cuando no existe un consenso 

europeo. En opinión del Gobierno, aunque sin duda existe en Europa una 

tendencia a armonizar los ordenamientos, subsisten diferencias que estarían 

asimismo en el origen del fracaso de las negociaciones para adoptar un 

reglamento de la Unión europea sobre normas de conflicto en el ámbito de 

los derechos civiles (Reglamento CE 864/2007 de 11 de julio de 2007– 

Reglamento Roma-II). El margen de apreciación sería igualmente amplio 

cuando las autoridades internas han de ponderar los intereses privados y 

públicos concurrentes o los distintos derechos protegidos por el Convenio 

(Dickson contra Reino Unido [GS], núm. 44362/2004, ap. 78, TEDH 2007-

XIII, y Evans contra Reino Unido [GS], núm. 6339/2005, ap. 77, TEDH 

2007-IV). La jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea 

iría asimismo en el mismo sentido (Sentencias Schmidberger de 12 de junio 

de 2003, C-112/00, y Omega de 14 de octubre de 2004, C-36/02). 

 

 

 

b) Los demandantes 

 

 

 

 

83. Los demandantes quieren destacar el contexto de las presentes 

demandas. Desde que la demandante perdió a su primer marido en 1985 en 

un trágico accidente, los medios de comunicación se dieron cuenta de que la 

historia de la viuda y sus tres hijos se prestaba a la venta y constituía un 

negocio lucrativo. Mientras que el Código Civil francés prohíbe la 

realización y publicación de tales fotografías en Francia, los demandantes 

son perseguidos por paparazzis que venden sus fotos en otros mercados, 

concretamente en Alemania. Siendo antes un total desconocido para el 

público, desde su matrimonio con la primera demandante y el nacimiento de 

su hija, el demandante es igualmente perseguido por los paparazzi. Según la 

jurisprudencia de los tribunales civiles alemanes, confirmada por el Tribunal 

Constitucional Federal en 1999, los demandantes sólo podían oponerse a la 

publicación de tales imágenes si se encontraban en un lugar aislado, 

protegido del público. Los demandantes tenían la sensación constante de ser 

observados, seguidos y perseguidos y, en consecuencia, tenían muchas 

esperanzas en la Sentencia Von Hannover, en la que el Tribunal cuestionó 

esta doctrina. Es por ello que presentaron posteriormente seis demandas en 

relación con unas imágenes comparables a las que habían sido objeto de la 

 

 

Sentencia Von Hannover. Ahora bien, las autoridades alemanas no estaban 

dispuestas a seguir dicha sentencia. Evidencia de ello serían, por un lado, las 

declaraciones de la Ministra Federal de Justicia y del canciller alemán de la 

época, según las cuales la Sentencia del Tribunal carecen de fuerza 

vinculante para los tribunales alemanes, siendo la doctrina del Tribunal 

Constitucional Federal de rango superior al Convenio y, por otro lado, las 

opiniones expresadas por los respectivos jueces ponentes en las Sentencias 

Carolina Von Hannover ante el Tribunal Constitucional Federal en una 

entrevista y un artículo jurídico publicados en 2004 y 2009 respectivamente. 

 

84. Hasta el momento, Alemania rehúsa categóricamente ejecutar la 

Sentencia Von Hannover, en vulneración del artículo 46 del Convenio. Así, 

en su Sentencia Görgülü, el Tribunal Constitucional Federal subrayó que 

había que evitar la ejecución esquemática de las sentencias del Tribunal. El 

Tribunal de Apelación señaló claramente en este caso que primaba la 

sentencia del Tribunal Constitucional Federal de 1999. En cuanto al 

Tribunal Federal de Justicia y el Tribunal Constitucional Federal, evitaban 

la Sentencia Von Hannover y seguían empleando la noción de personalidad 

(absoluta) de la historia contemporánea, pese a ser cuestionada por el 

Tribunal, utilizando los términos «persona de gran notoriedad» o «persona 

conocida por la mayoría de la sociedad» y –de facto– el elemento del 

aislamiento espacial recurriendo ahora a la expresión «momentos de 

distensión o de expansión al margen de las obligaciones de la vida 

profesional o cotidiana». Los demandantes siguen siendo objeto de 

reportajes en la prensa sobre su vida cotidiana y privada y perseguidos por 

paparazzis, sin que la justicia alemana tenga la intención de ponerle 

término. No sabiendo si están protegidos contra el acoso de los paparazzis, 

denuncian una situación de inseguridad jurídica insostenible y un riesgo 

económico enorme en lo referente a las demandas judiciales que deben 

presentar. 

 

85. Los demandantes sostienen que ninguna de las fotografías, aisladamente 

o en el contexto del artículo escrito, contribuye a un debate de interés 

general en una sociedad democrática. Tendrían el sólo propósito de 

satisfacer la curiosidad de algunos lectores. Es evidente que la cuestión de 

saber dónde y cómo pasan sus vacaciones los demandantes no interesa al 

público. Un paseo de los demandantes durante sus vacaciones no es un 

acontecimiento de la historia contemporánea, menos aún cuando no forma 

parte del ejercicio de ninguna función oficial. 

 

86. La mención de la larga enfermedad del príncipe Rainiero en el artículo 

que acompaña a las fotografías enjuiciadas no modifica en nada esta 

constatación. El artículo no se interesa por la cuestión de si la enfermedad 

del príncipe le impedía asumir sus tareas de soberano. Solamente algunas 

frases informarían al lector sobre la enfermedad; lo esencial del artículo 

hablaría de la vida privada de los demandantes y otros miembros de la 

familia principesca. La enfermedad del príncipe solo era un pretexto para 

 

 

mostrar la vida privada de los demandantes. Si ya era dudoso que la 

publicación de la imagen del príncipe Rainiero con su hija Estefanía 

estuviera justificada, la de la fotografía enjuiciada claramente no lo estaba. 

Aun cuando se reconociera que la enfermedad del príncipe tenía un valor 

informativo, no había ninguna relación seria entre las vacaciones de esquí 

de los demandantes y dicha enfermedad. Por otra parte, un simple artículo 

habría bastado para satisfacer el interés público. 

 

87. Los demandantes manifiestan que no había nada de excepcional o 

condenable en que pasaran, al igual que otras familias, unos días de 

vacaciones esquiando con su hija mientras el príncipe estaba enfermo. Esta 

información no tendría ninguna incidencia en la gobernabilidad del 

principado monegasco. Es precisamente cuando una persona padece una 

larga enfermedad que los familiares necesitan una protección especial 

durante los pocos días que pueden relajarse. Si la enfermedad de un familiar 

bastara para justificar la publicación de fotografías, se socavarían las 

garantías del artículo 8 y la prensa podría informar permanentemente de la 

vida privada de los demandantes. Cuando las imágenes mostraran a los 

demandantes junto al príncipe, el acontecimiento de la historia 

contemporánea sería la visita, y cuando los demandantes estuvieran fuera, el 

acontecimiento sería su ausencia. Los medios de comunicación alemanes lo 

comprendieron muy bien: bastaba con enriquecer un reportaje con ayuda de 

algunas frases para darle artificialmente un valor informativo. 

 

88. Los demandantes denuncian la ausencia de dos factores importantes en 

el ejercicio de ponderación de los tribunales alemanes. Sostienen que estos 

últimos no tuvieron en cuenta el hecho de que nunca trataran de exhibir su 

vida privada en los medios de comunicación, sino que siempre han luchado 

frente a cualquier publicación ilícita. Tenían así una expectativa legítima de 

que se protegiera su vida privada. Además, contrariamente al Tribunal, el 

Juez alemán no atendió al hecho de que los demandantes se encontraran en 

una situación permanente de observación y persecución por los paparazzis y 

que las instantáneas se hubiesen tomado a sus espaldas y sin su 

consentimiento. Por otra parte, la primera demandante en ningún momento 

fue llamada a ocupar el trono del principado monegasco: cuando se tomaron 

las fotografías enjuiciadas, su padre seguía vivo; a su muerte, fue su 

hermano Alberto quien lo sucedió en el trono. 

 

89. En cuanto al margen de apreciación, los demandantes sostienen que a 

partir de la Sentencia Von Hannover en la que el Tribunal desarrolló 

claramente los criterios a cumplir en los asuntos de publicación ilícita de 

fotografías, las autoridades alemanas ya no disponen de dicho margen. Por 

otra parte, existiría un consenso europeo en la materia, perfilado bajo la 

influencia de esta sentencia y que atestiguaría también la adopción de una 

resolución por la Asamblea Parlamentaria en 1998. Las diferencias que 

subsisten sólo serían cuestión de matices. La Sentencia Von Hannover se 

inscribe en una línea jurisprudencial establecida y ha sido confirmada 

 

 

posteriormente en varias ocasiones. Por otra parte, los demandantes se 

sorprenden de que el Tribunal, como órgano jurisdiccional supremo 

europeo, deba limitarse a un control más moderado que el ejercido por el 

Tribunal Constitucional Federal el cual, en el procedimiento atinente a la 

imagen publicada en la revista 7 Tage (apartado 40 supra), pasó por alto el 

dictamen de los once jueces profesionales que conocieron del asunto para 

sustituirlo, incluso en los detalles, por el suyo propio. 

 

 

 

2. Alegaciones de los terceros intervinientes 

 

 

 

a) La Asociación de editores de revistas alemanes 

 

 

 

 

90. La asociación interviniente destaca que la Sentencia Von Hannover 

dictada por el Tribunal tuvo importantes efectos en la libertad de prensa en 

Alemania. A raíz de esta sentencia, los tribunales alemanes acordaron a la 

libertad de prensa mucho menos peso que antes. Sus resoluciones en la 

materia acatarían en lo sucesivo la jurisprudencia del Tribunal a la que 

remitían frecuentemente. La asociación manifiesta que la prensa, en su 

papel de «perro guardián», tiene la función no solamente de vigilar los 

parlamentos, los gobiernos y los acontecimientos políticos, sino también de 

observar la vida pública en general en los ámbitos políticos, económicos, 

culturales, sociales, deportivos u otros. Al igual que los miembros de otras 

familias reales, la primera demandante desempeña una función de modelo y 

definitivamente es una personalidad pública. La asociación interviniente 

recuerda que, desde 2003, la interesada es «Embajadora de buena voluntad» 

de la UNESCO, título concedido a celebridades como Nelson Mandela, 

Claudia Cardinale o Pierre Cardin. Por otra parte, el Tribunal calificó a la 

primera demandante de persona pública en sentencia posteriores a la 

Sentencia Von Hannover. Según la asociación, si la vida privada gozaba ya 

de una protección considerable antes de la Sentencia Von Hannover, ésta ha 

sido ampliada posteriormente. Los tribunales alemanes no han excedido, en 

consecuencia, su margen de apreciación. La norma, tal y como existe en 

Francia, no puede constituir un modelo para Europa. 

 

 

 

b) La editorial Ehrlich & Sohn gmbh & Co KG 

 

 

91. La editorial interviniente recuerda la importancia de la libertad de prensa 

en Alemania, especialmente si se tiene en cuenta el período nacional-

socialista del país. Destaca que los artículos de entretenimiento gozan 

igualmente de la protección de la libertad de prensa, de conformidad con la 

constante jurisprudencia del Tribunal Constitucional Federal. Por otra parte, 

hija del ex príncipe reinante de un país europeo, hermana del actual príncipe 

soberano y esposa del jefe de una antigua dinastía alemana, la primera 

demandante es indudablemente una persona pública que suscita un interés, 

al menos en Europa. La editorial expone, por último, que a raíz de la 

 

 

Sentencia Von Hannover dictada por el Tribunal en 2004, los tribunales 

alemanes han realizado un cambio en la jurisprudencia disminuyendo la 

posibilidad de publicar imágenes de personas realizadas fuera de los actos 

oficiales y sin el consentimiento de los interesados, limitando mucho, de 

esta forma, la libertad de información y de prensa. 

 

 

 

c) La media lawyers association 

 

 

 

 

92. La asociación interviniente sostiene que el artículo 8 del Convenio no 

crea un derecho a la imagen, ni por lo demás, un derecho a la reputación. La 

publicación de la fotografía de una persona no constituye necesariamente 

una injerencia en los derechos garantizados por esta disposición. La 

existencia de una injerencia depende de un conjunto de circunstancias y 

exige, en particular, cierto umbral de gravedad. Es vital proteger 

duraderamente el derecho de los medios de comunicación a informar de 

cualquier cuestión de interés público. Según la asociación, si bien el 

Tribunal, en su Sentencia Von Hannover, reconoció razonablemente que era 

necesario considerar el contexto en el que se había tomado la fotografía, fue 

demasiado lejos cuando afirmó –erróneamente– que cualquier publicación 

de una imagen entraba dentro del ámbito de aplicación del artículo 8. El 

Tribunal confirmó lamentablemente esta postura en sus sentencias 

posteriores. La asociación sostiene que el correcto proceder es analizar en 

un primer momento si la fotografía publicada pertenece o no a la esfera 

privada. En este contexto, cabe considerar la cuestión de si el interesado, 

atendiendo a todas las circunstancias, tenía una expectativa legítima de que 

se protegiese su vida privada. En caso negativo, el análisis terminaría ahí, 

toda vez que el artículo 8 del Convenio no sería aplicable. En caso 

afirmativo, el Juez nacional, atendiendo a las concretas circunstancias del 

caso, debería entonces proceder a la ponderación de los derechos 

divergentes –de valor equivalente– derivados de los artículos 8 y 10 del 

Convenio. El ejercicio de ponderación y su resultado forma parte del 

margen de apreciación de los Estados. El Tribunal solo debería intervenir 

cuando las autoridades internas no realicen una ponderación o cuando sus 

resoluciones sean irrazonables. Por último, la decisión de acompañar un 

reportaje escrito con una fotografía pertenece al editor, al que el Juez no 

debería sustituir. 

 

 

 

d) Intervención común de la Media Legal Defence Initiative, el International 

Press. Institute y la World Association of Newspapers and News Publishers 

 

 

 

 

93. Las tres asociaciones intervinientes subrayan que se observa en los 

Estados contratantes una tendencia a la asimilación, por los órganos 

jurisdiccionales internos, de los principios y normas establecidos por el 

Tribunal en relación con la ponderación de los derechos derivados de los 

artículos 8 y 10 del Convenio, aun cuando la cuestión del peso que adquiere 

 

 

una circunstancia concreta varía de un Estado a otro. Solicitan al Tribunal 

que dejen a los Estados contratantes un amplio margen de apreciación. A 

este respecto, sostienen que el artículo 53 del Convenio aboga a favor de tal 

margen. El Tribunal, en su Sentencia Chassagnou y otros contra Francia 

([GC], núms. 25088/1994, 28331/1995 y 28443/1995, ap. 113, TEDH 1999-

III), reconoció a los Estados contratantes una margen importante, puesto que 

se trata de situaciones en las que existen intereses concurrentes. Asimismo, 

los Estados contratantes disponen en general de un margen más amplio 

cuando se trata de sus obligaciones positivas en el ámbito de las relaciones 

entre particulares o en otros en los que, en una sociedad democrática, 

pueden existir razonablemente profundas divergencias de opinión 

(Sentencia Fretté contra Francia, núm. 36515/1997, ap. 41, TEDH 2002-I). 

Por lo demás, el Tribunal ya reconoció un amplio margen en un asunto cuyo 

objeto era la ponderación de los derechos derivados de los artículos 8 y 10 

del Convenio (Sentencia A. contra Noruega, previamente citada, ap. 66). Su 

papel sería precisamente garantizar que los Estados contratantes 

establecieran un mecanismo que permitiera proceder a una ponderación y 

verificar si los factores concretos considerados por el Juez nacional a este 

respecto son conformes al Convenio y a su jurisprudencia. Solo debería 

intervenir si las circunstancias consideradas por el Juez nacional fueran 

manifiestamente inapropiadas o si las conclusiones de los órganos 

jurisdiccionales internos adolecieran claramente de arbitrariedad o 

vulneraran los intereses de la persona cuando se trata de proteger su 

intimidad o su reputación. En su defecto, correría el riesgo de convertirse en 

una jurisdicción de apelación para tales asuntos. 

 

 

 

3. Valoración del Tribunal 

 

 

 

a) Sobre el objeto de la demanda 

 

 

 

 

94. El Tribunal señala se entrada que, en el caso de autos, no ha de examinar 

la cuestión de si Alemania ha cumplido sus obligaciones derivadas del 

artículo 46 del Convenio en lo concerniente a la ejecución de la Sentencia 

Von Hannover dictada en 2004, función que corresponde al Comite de 

Ministros (Verein gegen Tierfabriken Schweiz (VgT) contra Suiza(núm. 2) 

[GS], núm. 32772/2002, ap. 61, TEDH 2009–..., y Öcalan contra Turquía 

(Dec.), núm. 5980/2007, 6 julio 2010). Las presentes demandas se refieren 

únicamente a los nuevas acciones ejercitadas por los demandantes con 

posterioridad a la Sentencia Von Hannover en relación con la publicación 

de otras imágenes suyas (apartados 15-20 supra). 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

b) Principios generales 

 

 

 

 

i. Sobre la vida privada 

 

 

 

 

95. El Tribunal recuerda que la noción de «vida privada» comprende 

elementos que hacen referencia a la identidad de la persona tales como el 

nombre, su foto, su integridad física y moral; la garantía que ofrece el 

artículo 8 del Convenio está destinada principalmente a asegurar el 

desarrollo, sin injerencias externas, de la personalidad de cada individuo en 

la relación con sus semejantes. Existe, por tanto, una zona de interacción 

entre el individuo y los demás que, incluso en un contexto público, puede 

formar parte de la «vida privada» (véase Schüssel contra Austria [Dec.], 

núm. 42409/1998, 21 febrero 2002; Von Hannover, aps. 50 y 53 y Sciacca, 

ap. 29, previamente mencionadas y Petrina contra Rumanía, núm. 

78060/2001, ap. 28, 14 octubre 2008. 

 

96. En relación con las fotos, el Tribunal ha subrayado que la imagen de una 

persona es uno de los atributos principales de su personalidad, por el hecho 

de que expresa su originalidad y le permite diferenciarse de sus semejantes. 

El derecho de la persona a la protección de su imagen constituye así uno de 

los requisitos esenciales de su desarrollo personal. Presupone 

principalmente el control de la persona sobre su imagen, que comprende 

concretamente la posibilidad para ésta de negarse a su divulgación (Reklos 

y Davourlis, previamente mencionada, ap. 40). 

 

97. El Tribunal recuerda igualmente que, en determinadas circunstancias, 

una persona, incluso pública, puede invocar una «expectativa legítima» de 

protección y respeto de su vida privada (Sentencias Von Hannover, 

previamente mencionada, ap. 51; Leempoel &, SA ED. Ciné Revue contra 

Bélgica, núm. 64772/2001, ap. 78, 9 noviembre 2006; Standard Verlags 

GmbH contra Austria (núm. 2), núm. 21277/2005, ap. 48, 4 junio 2009; y 

Hachette Filipacchi Associés (ICI PARIS) contra Francia, núm. 

12268/2003, ap. 53, 23 julio 2009). 

 

98. En los asuntos similares al de autos, lo que se cuestiona no es un acto 

del Estado sino la insuficiencia alegada de la protección que otorgan los 

órganos jurisdiccionales internos a la vida privada de los demandantes. 

Ahora bien, aun cuando el objeto fundamental del artículo 8 sea prevenir al 

individuo frente a las injerencias arbitrarias de los poderes públicos, no se 

limita a exigir al Estado que se abstenga de tales injerencias: a este 

compromiso negativo se añaden unas obligaciones positivas inherentes al 

respecto efectivo de la vida privada o familiar. Pueden implicar la adopción 

de medidas encaminadas a respetar la vida privada incluso en las relaciones 

entre individuos (X e Y contra Países Bajos, 26 marzo 1985, ap. 23, serie A 

núm. 91, y Armoniene, previamente mencionada, ap. 36). Ello es válido 

igualmente para la protección del derecho a la imagen contra los abusos por 

parte de terceras personas (véase, citadas anteriormente, Schüssel Von 

 

 

Hannover, ap. 57 y Reklos y Davourlis, ap. 35). 

 

99. La frontera entre las obligaciones positivas y negativas del Estado en 

virtud del artículo 8 no se presta a una definición precisa; sin embargo, los 

principios aplicables son comparables. En particular, en ambos casos se ha 

de tener en cuenta el equilibrio justo a preservar entre los intereses 

concurrentes (Sentencias White contra Suecia, núm. 42435/2002, ap. 20, 19 

septiembre 2006, y Gourguénidzé, previamente mencionada, ap. 37). 

 

 

 

ii. Sobre la libertad de expresión 

 

 

 

 

100. Las presentes demandas requieren un análisis del equilibrio justo a 

preservar entre el derecho de los demandantes al respeto de su vida privada 

y el derecho de la editorial a la libertad de expresión garantizado en el 

artículo 10 del Convenio, por lo que el Tribunal cree también útil recordar 

los principios generales relativos a su aplicación. 

 

101. La libertad de expresión constituye uno de los fundamentos esenciales 

de una sociedad democrática, una de las condiciones primordiales de su 

progreso y del desarrollo de cada individuo. Sin perjuicio del apartado 2 del 

artículo 10, la libertad de expresión es válida no solamente para las 

«informaciones» o «ideas» acogidas favorablemente o consideradas 

inofensivas o indiferentes, sino también para aquellas que chocan, ofenden o 

inquietan: así lo quieren el pluralismo, la tolerancia y el espíritu de apertura, 

sin los cuales no existe «sociedad democrática». Tal y como consagra el 

artículo 10, está sujeta a excepciones que, sin embargo, requieren una 

interpretación estricta, y la necesidad de cualquier restricción debe 

acreditarse de manera convincente (véase, entre otras, Sentencia Handyside 

contra Reino Unido, 7 diciembre 1976, ap. 49, serie A núm. 24; Editions 

Plon contra Francia, núm. 58148/2000, ap. 42, TEDH 2004-IV; y Lindon, 

Otchakovsky-Laurens y July contra Francia [GS], núms. 21279/2002 y 

36448/2002, ap. 45, TEDH 2007-IV). 

 

102. Por otra parte, el Tribunal ha destacado en numerosas ocasiones el 

papel esencial que desempeña la prensa en una sociedad democrática. Si 

bien la prensa no debe traspasar ciertos límites, especialmente en relación 

con la protección de los derechos y las libertades de los demás, sí le 

corresponde comunicar, dentro del respeto de sus deberes y sus 

responsabilidades, informaciones e ideas sobre todas las cuestiones de 

interés general. A su función consistente en difundir informaciones e ideas 

sobre tales cuestiones se añade el derecho, para el público, de recibirlas. De 

no ser así la prensa no podría desempeñar su papel indispensable de «perro 

guardián» (Sentencias Bladet Tromso y Stensaas contra Noruega [GS] núm. 

21980/1993, aps. 59 y 62, TEDH 1999-III y Pedersen y Baadsgaard contra 

Dinamarca [GS], núm. 49017/1999, ap. 71, TEDH 2004-XI). 

 

Además, no corresponde al Tribunal, ni a los órganos jurisdiccionales 

internos, sustituir a la prensa en la elección del tipo de reportaje a adoptar en 

 

 

un caso concreto (Sentencias Jersild contra Dinamarca, 23 septiembre 

1994, ap. 31, serie A núm. 298, y Stoll contra Suiza [GS], núm. 

69698/2001, ap. 146, TEDH 2007-V). 

 

103. El Tribunal recuerda, por último, que la libertad de expresión 

comprende la publicación de imágenes (Österreichischer Rundfunk contra 

Austria [Dec.], núm. 57597/2000, 25 mayo 2004, y Verlagsgruppe News 

GmbH contra Austria [núm. 2], núm. 10520/2002, aps. 29 y 40, 14 

diciembre 2006). Sin embargo, éste es un ámbito en el que la protección de 

la reputación y de los derechos ajenos tiene una especial importancia, toda 

vez que las fotografías pueden contener información muy personal, incluso 

íntima, sobre una persona o su familia (Sentencias Von Hannover, 

previamente mencionada, ap. 59; Hachette Filipacchi Associés contra 

Francia, núm. 71111/2001, ap. 42, TEDH 2007-VII; y Eerikäinen y otros 

contra Finlandia, núm. 3514/2002, ap. 70, 10 febrero 2009). 

 

Por otra parte, las fotografías publicadas en la llamada prensa 

«sensacionalista» o en la «prensa del corazón», cuyo objeto es 

habitualmente satisfacer la curiosidad del público sobre los detalles de la 

vida estrictamente privada de una persona (Société Prisma Presse contra 

Francia [déc.], núms. 66910/2001 y 71612/2001, 1 julio 2003, y Hachette 

Filipacchi Associés (ICI PARIS), previamente mencionada, ap. 40), son 

captadas a menudo en un clima de acoso continuo, que implica para la 

persona en cuestión una fuerte sensación de intromisión en su vida privada e 

incluso de persecución (Sentencias previamente mencionadas Von 

Hannover, ap. 59 y Gourguénidzé, ap. 59). 

 

 

 

iii. Sobre el margen de apreciación 

 

 

 

 

104. El Tribunal recuerda que la elección de las medidas que garanticen el 

cumplimiento del artículo 8 del Convenio en las relaciones entre individuos 

forma parte, en principio, del margen de apreciación de los Estados 

contratantes, sean las obligaciones del Estado positivas o negativas. En 

efecto, existen distintas maneras de garantizar el respeto de la vida privada. 

La naturaleza de la obligación del Estado dependerá del aspecto de la vida 

privada de que se trate (Sentencias X e Y contra Países Bajos, previamente 

mencionada, ap. 24, y Odièvre contra Francia [GS], núm. 42326/1998, ap. 

46, TEDH 2003-III). 

 

Asimismo, en el terreno del artículo 10 del Convenio, los Estados 

contratantes disponen de cierto margen de apreciación para juzgar la 

necesidad y magnitud de una injerencia en la libertad de expresión protegida 

por esta disposición (Sentencias Tammer contra Estonia, núm. 41205/1998, 

ap. 60, TEDH 2001-I, y Pedersen y Baadsgaard, previamente mencionada, 

ap. 68). 

 

105. Sin embargo, este margen corre parejo con un control europeo de la 

legislación y las decisiones que la aplican, aun cuando emanen de un órgano 

 

 

jurisdiccional independiente (véase, mutatis mutandis, Peck contra Reino 

Unido, núm. 44647/1998, ap. 77, TEDH 2003-I, y Karhuvaara e Iltalehti, 

previamente mencionada, ap. 38). En el ejercicio de su facultad de control, 

no es tarea del Tribunal sustituir a los tribunales internos, sino verificar, a la 

luz del conjunto de la causa, si las resoluciones dictadas en virtud de su 

facultad de apreciación se concilian con las disposiciones invocadas del 

Convenio (Petrenco contra Moldavia, núm. 20928/2005, ap. 54, 30 marzo 

2010; Polanco Torres y Movilla Polanco contra España, núm. 34147/2006, 

ap. 41, 21 septiembre 2010; y Petrov contra Bulgaria [Dec.], núm. 

27103/2004, 2 noviembre 2010). 

 

106. En asuntos como el presente, que requieren la ponderación del derecho 

al respeto de la vida privada y el derecho a la libertad de expresión, el 

Tribunal considera que el resultado de la demanda no varía, en principio, 

según sea presentada, al amparo del artículo 8 del Convenio, por la persona 

objeto del reportaje o, al amparo del artículo 10, por el editor que lo ha 

publicado. En efecto, estos derechos merecen a priori igual respeto 

(Hachette Filipacchi Associés (ICI PARIS) previamente mencionada, ap. 

41; Timciuc contra Rumanía [Dec.], núm. 28999/2003, ap. 144, 12 octubre 

2010; y MosLey contra Reino Unido, núm. 48009/2008, ap. 111, 10 mayo 

2011; véase también el punto 11 de la Resolución de la Asamblea 

Parlamentaria –apartado 71 supra-). En consecuencia, en principio el 

margen de apreciación debería ser el mismo en ambos casos. 

 

107. Si el ejercicio de ponderación por las autoridades internas ha sido 

realizado en cumplimiento de los criterios establecidos por la jurisprudencia 

del Tribunal, se requieren razones poderosas para que éste sustituya con su 

dictamen el de los órganos jurisdiccionales internos (MGN Limited ontra 

Reino Unido, núm. 39401/2004, aps. 150 y 155, 18 enero 2011, y Palomo 

Sánchez y otros contra España [GS], núms. 28955/2006, 28957/2006, 

28959/2006 y 28964/2006, ap. 57, 12 septiembre 2011). 

 

 

 

iv. Los criterios aplicables para el ejercicio de ponderación 

 

 

 

 

108. En lo que respecta al ejercicio de ponderación entre el derecho a la 

libertad de expresión y el derecho al respeto de la vida privada, se 

mencionan a continuación los criterios aplicables al caso de autos que se 

infieren de la jurisprudencia. 

 

 

 

a) La contribución a un debate de interés general 

 

109. Un primer elemento esencial es la contribución a un debate de interés 

general que aporta la publicación de fotografías y artículos en la prensa 

(Sentencias, previamente mencionadas, Von Hannover, ap. 60, Leempoel &, 

SA ED. Ciné Revue, ap. 68 y Standard Verlags GmbH, ap. 46). La 

definición de lo que es objeto de interés general depende de las 

circunstancias concretas del caso. Sin embargo, el Tribunal estima útil 

 

 

recordar que ha reconocido la existencia de tal interés no solamente cuando 

la publicación se refiere a cuestiones políticas o crímenes cometidos 

(Sentencias White, previamente mencionada, ap. 29; Egeland y Hanseid 

contra Noruega, núm. 34438/2004, ap. 58, 16 abril 2009; y Leempoel &, 

SA ED. Ciné Revue, previamente mencionada, ap. 72), sino también cuando 

se refiere a cuestiones relativas al deporte o a actores (Nikowitzyt 

Verlagsgruppe News GmbH contra Austria, núm. 5266/2003, ap. 25, 22 

febrero 2007; Colaço Mestre y SIC - Sociedade Independente de 

Comunicação, SA contra Portugal, núms. 11182/2003 y 11319/2003, ap. 

28, 26 abril 2007; y Sapan contra Turquía, núm. 44102/2004, ap. 34, 8 

junio 2010). Por el contrario, no se consideran de interés general los 

eventuales problemas conyugales de un presidente de la República o las 

dificultades económicas de un célebre cantante (Sentencias, previamente 

mencionadas, Standard Verlags GmbH, ap. 52, y Hachette Filipacchi 

Associés (ICI PARIS), ap. 43). 

 

 

 

ß) La notoriedad de la persona aludida y el objeto del reportaje 

 

 

 

110. El papel o la función de la persona en cuestión y la naturaleza de las 

actividades que son objeto del reportaje y/o la fotografía, constituyen otro 

criterio importante, relacionado con el anterior. A este respecto, cabe 

distinguir entre los particulares y las personas que actúan en un ámbito 

público, como personalidades de la política o personajes públicos. Así, 

mientras que un particular desconocido para el público puede aspirar a una 

protección especial de su derecho a la vida privada, no sucede lo mismo con 

las personas públicas (Minelli contra Suiza (Dec.), núm. 14991/2002, 14 

junio 2005, y Petrenco, previamente mencionada, ap. 55). En efecto, no se 

puede asimilar un reportaje sobre unos hechos susceptibles de contribuir a 

un debate en una sociedad democrática, sobre personalidades de la política 

en el ejercicio de sus funciones oficiales por ejemplo, a un reportaje sobre 

detalles de la vida privada de una persona que no ejerce tales funciones 

(Sentencias, previamente mencionadas, Von Hannovef, ap. 63, y Standard 

Verlags GmbH, ap. 47). 

 

Si en el primer caso el papel de la prensa corresponde a su función de 

«perro guardián» encargada, en una democracia, de comunicar ideas e 

informaciones sobre cuestiones de interés público, este papel parece menos 

significativo en el segundo. Asimismo, si en circunstancias concretas el 

derecho del público a ser informado puede incluso referirse a aspectos de la 

vida privada de personas públicas, concretamente cuando se trata de 

personalidades de la política, no es así, aun cuando gozaran de cierta 

notoriedad, cuando las fotografías publicadas y los comentarios que las 

acompañan se refieren exclusivamente a detalles de su vida privada y tienen 

el único propósito de satisfacer la curiosidad del público a este respecto 

(Sentencias, previamente mencionada, Von Hannover, ap. 65 con las 

 

 

referencias que en ella se citan, y Standard Verlags GmbH, ap. 53; véase 

también el punto 8 de la Resolución de la Asamblea Parlamentaria –

apartado 71 supra-). En este último supuesto, la libertad de expresión 

requiere una interpretación menos amplia (Sentencias, previamente citadas, 

Von Hannover, ap. 66, Hachette Filipacchi Associés (ICI PARIS), ap. 40, y 

MGN Limited, ap. 143). 

 

 

 

.) El comportamiento anterior de la persona en cuestión 

 

 

 

111. El comportamiento de la persona en cuestión previo a la publicación 

del reportaje o el hecho de que la fotografía en litigio y la información 

correspondiente a la misma se hubieran publicado anteriormente, son 

también elementos a tener en cuenta (Sentencias, previamente mencionadas, 

Hachette Filipacchi Associés [ICI PARIS], aps. 52-53, y Sapan, ap. 34). Sin 

embargo, el solo hecho de haber cooperado anteriormente con la prensa no 

priva al interesado de toda protección frente a la publicación de la fotografía 

enjuiciada (Egeland y Hanseid, previamente mencionada, ap. 62). 

 

 

 

d) El contenido, la forma y las repercusiones de la publicación 

 

 

 

112. Igualmente, se puede tener en cuenta la forma en la que se publica la 

fotografía o el reportaje y la manera en que se representa a la persona en 

cuestión en la fotografía o en el reportaje (Wirtschafts-Trend Zeitschriften-

Verlagsgesellschaft m.b.H. contra Austria [núm. 3], núms. 66298/2001 y 

15653/2002, ap. 47, 13 diciembre 2005; Reklos y Davourlis, previamente 

mencionada, ap. 42; y Jokitaipale y otros contra Finlandia, núm. 

43349/2005, ap. 68, 6 abril 2010). Asimismo, el alcance de la divulgación 

del reportaje y la fotografía tendrá una importancia, significativa o escasa, 

según se trate de un periódico de tirada nacional o local (Karhuvaara e 

Iltalehti, previamente mencionada, ap. 47, y Gourguénidzé, previamente 

citada, ap. 55). 

 

 

 

e) Las circunstancias de la toma de las imágenes 

 

 

 

113. Por último, el Tribunal ya ha dictaminado que no se puede hacer 

abstracción del contexto y las circunstancias en las que se tomaron la 

imágenes publicadas. A este respecto, es importante analizar la cuestión de 

si la persona afectada dio su consentimiento para que se tomaran y 

publicaran las fotografías (Sentencias, previamente mencionadas, 

Gourguénidzé, ap. 56, y Reklos y Davourlis, ap. 41) o si éstas se realizaron 

sin su consentimiento o con ayuda de maniobras fraudulentas (wHachette 

Filipacchi Associés [ICI PARIS], previamente mencionada, ap. 47, y 

Flinkkilä y otros contra Finlandia, núm. 25576/2004, ap. 81, 6 abril 2010). 

Igualmente, cabe atender a la naturaleza y la gravedad de la intromisión y de 

las repercusiones de la publicación de la imagen para el interesado (Egeland 

 

 

y Hanseid, previamente mencionada, ap. 61, y Timciuc, Decisión 

anteriormente citada, ap. 150). En efecto, para un particular desconocido 

para el público, la publicación de una fotografía puede considerarse una 

injerencia más importante que un reportaje escrito (Sentencias, previamente 

mencionadas, Eerikäinen y otros, ap. 70, y A. contra Noruega, ap. 72). 

 

 

 

c) Aplicación de los principios al caso de autos 

 

 

 

 

114. El Tribunal señala las modificaciones aportadas a su jurisprudencia 

anterior, a raíz de la Sentencia Von Hannover, por el Tribunal Federal de 

Justicia. Este órgano judicial destacó que en el futuro había que conceder 

importancia a la cuestión de si el reportaje en litigio contribuía a un debate 

fáctico y si su contenido iba más allá de la simple voluntad de satisfacer la 

curiosidad del público. A este respecto, indicó también que cuanto mayor 

fuera el valor de la información para el público, más había de ceder el 

interés de una persona en ser protegida frente a su divulgación y viceversa. 

Señalando que la libertad de expresión también comprende los reportajes de 

entretenimiento, puntualizó que el interés de los lectores en ser entretenidos 

tenía por norma general menor peso que el de la protección de la esfera 

privada. 

 

115. El Tribunal Constitucional Federal confirmó este enfoque 

puntualizando que el hecho de no haber cuestionado, en su Sentencia de 15 

de diciembre de 1999, la antigua doctrina del Tribunal Federal de Justicia, 

no significaba, sin embargo, que otro concepto de protección, que 

privilegiara la ponderación de los intereses en conflicto al analizar si una 

fotografía formaba parte de la historia contemporánea y, por este hecho, 

podía ser publicada en principio sin el consentimiento del interesado, no 

pudiera ser conforme a la Ley Fundamental. 

 

116. En la medida en que los demandantes alegan a este propósito que el 

nuevo enfoque seguido por el Tribunal Federal de Justicia y el Tribunal 

Constitucional Federal no hace sino reproducir la antigua doctrina con otras 

palabras, el Tribunal recuerda que no le corresponde examinar in abstracto 

la legislación y la práctica internas aplicables, sino determinar si la manera 

en que han sido aplicadas a los demandantes vulnera el artículo 8 del 

Convenio (Karhuvaara e Iltalehti, previamente mencionada, ap. 49). 

 

117. El Tribunal señala que al aplicar el nuevo enfoque, el Tribunal Federal 

de Justicia estimó que ni la parte del artículo que acompañaba a las 

imágenes enjuiciadas sobre las vacaciones de esquí de los demandantes, ni 

las fotografías propiamente dichas, contenían información sobre un 

acontecimiento de la historia contemporánea y, en consecuencia, no 

contribuían a un debate de interés general. El Tribunal Federal de Justicia 

consideró que, sin embargo, no era así en la medida en que los artículos 

informaban también de la enfermedad del príncipe Rainiero III, soberano 

reinante del Principado de Mónaco a la sazón, y del comportamiento de los 

 

 

miembros de su familia durante dicha enfermedad. En su opinión, se trataba 

éste de un hecho de la historia contemporánea del que las revistas podían 

informar y que las autorizaba a acompañar sus reportajes escritos de las 

fotos enjuiciadas, puesto que éstas apoyaban e ilustraban tal información. 

 

Por su parte, el Tribunal Constitucional Federal señaló a este respecto que el 

Tribunal Federal de Justicia había reconocido que la enfermedad del 

príncipe reinante de Mónaco podía considerarse un suceso de interés general 

y que la prensa estaba legitimada, en consecuencia, para informar de cómo 

los hijos del príncipe conciliaban sus obligaciones de solidaridad familiar 

con las necesidades legítimas de su vida privada, de la que formaba parte el 

deseo de irse de vacaciones. Asimismo, confirmó que existía suficiente 

conexión entre la imagen publicada y el hecho descrito en el artículo. 

 

118. El Tribunal señala que el hecho de que el Tribunal Federal de Justicia 

apreciara el valor informativo de la fotografía enjuiciada a la luz del artículo 

que la acompañaba no es objetable en virtud del Convenio (véase, mutatis 

mutandis, Tønsbergs Blad A.S. y Haukom, previamente mencionada, ap. 

87, y Österreichischer Rundfunk contra Austria, núm. 35841/2002, aps. 68 

y 69, 7 diciembre 2006). Por lo que se refiere a la calificación de la 

enfermedad del Príncipe Rainiero de acontecimiento histórico 

contemporáneo, el Tribunal estima que, atendiendo a las razones esgrimidas 

por los tribunales alemanes, tal interpretación no puede considerarse 

irrazonable (véase, mutatis mutandis, Sentencia Editions Plon, previamente 

mencionada, aps. 46-57). A este respecto, no es irrelevante señalar que el 

Tribunal Federal de Justicia confirmó la prohibición de publicar otras dos 

fotografías que mostraban a los demandantes en circunstancias 

comparables, precisamente porque su publicación tenía el único propósito 

del entretenimiento (apartados 36 y 37 supra). En consecuencia, el Tribunal 

reconoce que las imágenes en litigio, consideradas a la luz de los artículos 

que las acompañaban, contribuyeron, cuando menos en cierta medida, a un 

debate de interés general. Sobre este extremo, ha de recordar que a la 

función de la prensa de divulgar informaciones e ideas sobre todas las 

cuestiones de interés general se añade el derecho, para el público, a 

recibirlas (apartado 102 supra). 

 

119. En la medida en que los demandantes denuncian el riesgo de que los 

medios de comunicación eviten los requisitos fijados por el Tribunal 

Federal de Justicia utilizando cualquier hecho de la historia contemporánea 

como pretexto para justificar la publicación de su imagen, el Tribunal 

constata que no le corresponde pronunciarse, en el marco de las presentes 

demandas, sobre la conformidad con el Convenio de las eventuales futuras 

publicaciones de sus fotografías. En tal caso, podrán dirigirse a los órganos 

jurisdiccionales internos competentes. El Tribunal señala asimismo que el 

Tribunal Constitucional Federal precisó en su sentencia que en el supuesto 

de que un artículo solo fuera un pretexto para publicar la imagen de una 

persona conocida por la mayoría de la sociedad, no existiría contribución a 

 

 

la formación de la opinión pública y, en consecuencia, no prevalecería el 

interés de publicar sobre la protección de la personalidad. 

 

120. Es cierto que el Tribunal Federal de Justicia partió de la idea de que los 

demandantes eran personajes conocidos que eran objeto de especial 

atención por parte del público, sin extenderse en las razones de esta 

conclusión. Sin embargo, el Tribunal considera que con independencia de 

saber si y en qué medida la demandante asume funciones oficiales en 

representación del Principado de Mónaco, no se puede decir que los 

demandantes, habida cuenta de su grado de notoriedad irrefutable, son gente 

corriente. Por el contrario, deben ser considerados personajes públicos 

(Sentencias, previamente mencionadas, Gourguénidzé, ap. 40, Sciacca, ap. 

27, Reklos y Davourlis, ap. 38; y Guiorgui Nikolaïchvili contra Georgia, 

núm. 37048/2004, ap. 123, TEDH 2009–...). 

 

121. El Tribunal Federal de Justicia analizó seguidamente la cuestión de si 

las fotos enjuiciadas se habían obtenido en circunstancias desfavorables a 

los demandantes. A este respecto, el Gobierno sostiene que el hecho de que 

las fotografías se tomaran a sus espaldas no significa necesariamente que lo 

fueran clandestinamente en condiciones desfavorables a los interesados. Por 

su parte, éstos alegan que las imágenes se captaron dentro del clima de 

acoso general al que se enfrentan permanentemente. 

 

122. El Tribunal señala que el Tribunal Federal de Justicia concluyó que los 

demandantes no habían invocado la existencia de circunstancias 

desfavorables a este respecto y que nada indicaba que las fotos se tomaran 

clandestinamente o con ayuda de medios equivalentes para considerar ilícita 

su publicación. El Tribunal Constitucional Federal puntualizó que la 

editorial en cuestión había proporcionado detalles en cuanto a la obtención 

de la instantánea publicada en la revista Frau im Spiegel, pero que la 

demandante ni había denunciado la insuficiencia de estas informaciones 

ante los tribunales civiles, ni sostenido que la fotografía en litigio se hubiese 

tomado en unas condiciones que le fueran desfavorables. 

 

123. El Tribunal señala que, según la jurisprudencia de los tribunales 

alemanes, las circunstancias en las que se tomaron las fotografías 

constituyen uno de los factores que se analizan normalmente cuando se 

procede al ejercicio de ponderación de los intereses concurrentes. En el caso 

de autos, se desprende de las resoluciones de los tribunales internos que este 

elemento no requería un análisis más profundo, al no existir las pertinentes 

indicaciones por parte de los demandantes y en ausencia de circunstancias 

concretas que justificaran la prohibición de la publicación de las imágenes. 

Por lo demás, el Tribunal señala, al igual que el Tribunal Federal de Justicia, 

que las imágenes que muestran a los demandantes en plena calle en Saint-

Moritz en invierno no eran en sí mismas ofensivas hasta el punto de 

justificar su prohibición. 

 

 

 

 

 

 

d) Conclusión 

 

 

 

 

124. El Tribunal constata que de conformidad con su jurisprudencia, los 

tribunales internos procedieron a la ponderación circunstanciada del derecho 

de las editoriales a la libertad de expresión con el derecho de los 

demandantes al respeto de su vida privada. Así, concedieron una 

importancia primordial a la cuestión de si las fotografías, consideradas a la 

luz de los artículos que las acompañaban, contribuyeron a un debate de 

interés general. Asimismo, analizaron las circunstancias en las que se 

obtuvieron las instantáneas. 

 

125. El Tribunal señala, además, que los tribunales nacionales tuvieron en 

cuenta explícitamente la jurisprudencia del Tribunal en la materia. Mientras 

que el Tribunal Federal de Justicia modificó su jurisprudencia a raíz de la 

Sentencia Von Hannover, el Tribunal Constitucional Federal no solamente 

confirmó esta jurisprudencia, sino que también procedió a un análisis 

detallado de la jurisprudencia del Tribunal en respuesta a la reclamación de 

los demandantes, según los cuales la Sentencia del Tribunal Federal de 

Justicia había vulnerado el Convenio y la jurisprudencia del Tribunal. 

 

126. En estas condiciones y ateniendo al margen de apreciación de que 

disponen los tribunales internos en la materia cuando sopesan los intereses 

divergentes, el Tribunal concluye que estos últimos no incumplieron sus 

obligaciones positivas en virtud del artículo 8 del Convenio. En 

consecuencia, no ha habido violación de esta disposición. 

 

 

 

POR ESTOS MOTIVOS, EL TRIBUNAL, POR UNANIMIDAD 

 

 

 

1º Acuerda separar la demanda Axel Springer AG contra Alemania (núm. 

39954/2008) de las presentes demandas; 

 

 

 

2º Declara admisibles las presentes demandas; 

 

 

 

3º Declara que no ha habido violación del artículo 8 del Convenio; 

 

 

 

Redactada en francés y en inglés, leída en audiencia pública en el Palacio de 

los Derechos Humanos, en Estrasburgo, el 7 de febrero de 2012. Firmado: 

Nicolas Bratza, Presidente – Michael O’Boyle, Secretario adjunto. 

 

 

 

 

 

 

 

© Consejo de Europa/Tribunal Europeo de Derechos Humanos, 2013. 

 

Los idiomas oficiales del Tribunal Europeo de Derechos Humanos son el Inglés y el Francés. Esta 

traducción no vincula al Tribunal, ni el Tribunal asume ninguna responsabilidad sobre la calidad de la 

misma. Puede descargarse desde la base de datos de jurisprudencia HUDOC del Tribunal Europeo de 

Derechos Humanos (http://hudoc.echr.coe.int) o de cualquier otra base de datos con la que el Tribunal 

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© Council of Europe/European Court of Human Rights, 2013. 

 

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© Conseil de l’Europe/Cour européenne des droits de l’homme, 2013. 

 

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